18 febrero 2008
Bar O Bacelo (Ourense)
Se encuentra en la calle Cisneros de Ourense, casi frente a la puerta Sur de la Catedral.
Además de los vinos, un pequeño surtido de tapas y,, sobre todo, la tranquilidad de una música suave, un entorno agradable y un acalma para disfrutar.
Si pasáis por Ourense, un sitio recomendable.
20 enero 2008
07 enero 2008
Turismo de Silencio
Parece que el exceso de ruido va trayendo consigo la oferta complementaria de silencio, ya ahora como oferta de mercado: la paz y el sosiego de convierten, como bien escaso, en un reclamo importante de consumo.
Ya he dicho en otras ocasiones que el verdadero lujo actual es el silencio. Y la posibilidad de elegir un entorno silencioso la verdadera muestra de la capacidad económica de las peersonas: hoy solo los muy ricos pueden elegir el lujo del silencio siempre y cualquier momento que lo deseen.
Para los demás, empieza a haber una oferta que, por otro lado, nos muestra la amarga realidad de que ni siquiera un deseo en apariencia tan sencillo y austero como un entorno de silencio escapa al mercantilismo de esta sociedad, en al que todo lo deseado tiene un precio.
En todo caso, estoy deseando comprobar la calidad de estas guías y rec
15 diciembre 2007
Razones a favor de la pirateria. ¡SGAE NO!
Curiosamente hay una forma de evitar esta tortura, este atraco: hacer lo que nos dicen que no hagamos: nos compramos el disco pirata o lo descargamos de Internet y ya no tenemos que escuchar el maldito mensaje. Es decir, castigan en los “buenos” el comportamiento de los “malos”, que así encuentran más razones ara cometer “tamaño delito“. Supongo que intentan hacernos cómplices de su mensaje: Algo así como un “no debes hacer lo que no has hecho pero, como no tengo forma de decírselo a quien sí lo hace, díselo tú”.
En resumen estos malditos anuncios y mensajes moralistas /corporativos de la SGAE, son una razón más a favor del pirateo.
Pero, desde luego, hay muchas más. Aquí van algunas, pero podéis incluir todas las que se os ocurran:
- Hay música y cine suficiente como para escuchar el resto de nuestra vida sin necesidad de que nadie “cree” ninguna nueva película estúpida o música machacona. Por tanto la industria del entretenimiento, por mí, puede hundirse e irse a la mierda para siempre. (bueno, la mayoría ya está en la mierda: no hay más que ver los productos que lanza). Así que, gritemos, ¡ya no necesito más! A ver si dejan de salir triunfitos a precio de genio de la música.
- Vayas a donde vayas (tiendas, centros comerciales, bares, restaurantes, incluso en la calle, ¡¡¡incluso ya en algunas iglesias!!!), tendrás que soportar un molesto hilo musical aunque no quieras. Si tengo que oir música cuando no quiero y gratis, ¿porque he de pagar por la misma música cuando quiero oírla? Al menos que la sgae me indemnice cuando me obligan a escuchar música que no quiero oír
- Ahora quieren cobrarnos un canon digital por cada cd, reproductor o incluso teléfono móvil que compremos. Aunque no lo usemos para música, cine ni ninguna actividad relacionada con “autores y creadores” Si ellos cobran aunque no les corresponda, ¿con qué ejemplo he de pagar yo cuando me correspondería?. Increíblemente, hoy leo que hasta el "líder" de la oposición, el muy prescindible Rajoy, candidato conservador al gobierno y defensor de cuanto interés especulativo, corporativo o empresarial exista, está en contra. Algo avanzamos.
- Los precios de dvd’ cd’s… etc son sin duda excesivos y muy por encima no solo del valor de producción, sino del simple valor de lo que ofrecen. Además este precio es prácticamente igual, sea cual sea el valor del artista, sus ventas o sus derechos, lo que denota un cierto comportamiento oligopólico. Cuesta lo mismo uno de Shakira que uno de Circo Luso: y está claro que no todos provocan los mismos gastos de marketing, merchandising y campañas. ¿Porque tengo que pagar lo mismo (mucho) por cosas que no son lo mismo?
- La mayoría de los artistas ganan mucho dinero en otras actividades paralelas a su música. Venden relojes, coches, conciertos. Están pagados y subvencionados por cientos de compañías que los utilizan como reclamo. En estos caos, deberían de ser ellos los que nos pagasen.
Seguro que se te ocurren un montón de razones más. No te cortes en dárnoslas.
30 noviembre 2007
La puta de Babilonia, II
Lo que demuestra una vez más que la discreción suele ser virtud que no da primeras páginas pero, a cambio, no lleva al ridículo ni a la pérdida de sentido.
Pero, supongo que tampoco le ayudaría a este hombre a vender libros.
24 noviembre 2007
La puta de babilonia
Atraído por esta frase leo la entrevista a un autor de quien no he leído nada (Fernando Vallej0)
A medida que avanza la entrevista el autor se descuelga con lapidarias sentencias: "La Iglesia es mala por naturaleza, así como la noche es oscura. La maldad de la Iglesia nace con ella, o sea, por el 320 cuando la secta cristiana a la que le dio por llamarse a sí misma "católica", o sea, universal, se montó al carro del triunfo del emperador Constantino y desbancó a las otras sectas cristianas".

Bueno, me cae bien. Y me parece interesante su visión de la literatura: "La literatura es prosa (no verso) y la prosa es sonoridad, ritmo, música. Ninguna frase puede tener ni una sílaba de menos ni una sílaba de más o se jodió".
Lástima que mi pereza ante la ficción me retraiga tanto a la hora de coger un libro. Sino, me aventuraría con este La puta de Babilonia de Fernando Vallejo, aunque temo que tanta radicalidad pueda no ser más que la impostura torpe de quien adopta como pose el escándalo, cosa mucho más deleznable que un conservador bienpensante.
23 octubre 2007
Racistas en cercanías, padres despistados y psicólogos prescindibles.
Ayer pudimos asistir a dos ejemplos clamorosos de cómo la respuesta formal, correcta, edulcorada, instruida y formada lleva a la cima de una estúpida irresponsabilidad; frente a una respuesta natural, instintiva, casi salvaje pero sincera, que muestra que en el fondo de individuos violentos queda un reconocimiento de culpa más natural que el que, sin embargo, demuestra una sesuda psicóloga.
No admitía excusas de psicología barata. Nadie puso a su disposición un "psicólogo " de emergencia para afrontar su situación: sabía lo que había hecho y lo asumía con mayor entereza que la que podría proporcionar la individua que pretendía consolar a unos padres naturalmente destrozados (pues ellos también deben de tener clara sus responsabilidad y su culpa) con el miserable argumento de que nadie es culpable. Por supuesto que hay un culpable, lamentablemente, de un hecho indeseado e involuntario en el caso de la niña muerta: pero él es el responsable. Y solo podrá vivir con esa culpa y ese dolor.
30 septiembre 2007
Bien educados, de Salvador Cardús

Partiendo de la base de que la función de padres/madres debería ser considerada como la más importante para la sociedad (junto a los maestros, la función que más tiene que ver con cómo la sociedad es y cómo va a ser) no deja de ser extraño que no sea necesario ningún requisito, formación o prueba de aptitud para ejercerla. No sólo eso, sino que es casi imposible encontrar una buena guía o "vademecum" que ayude a solucionar los problemas que se afrontan. Así que vamos tirando de intuición, experiencia y recuerdo de nuestros mayores para seguir adelante, mal que bien, e intentando que los hijos sean "de provecho" (y que la vida les aproveche).
Siempre he pensado, ante el comportamiento mal educado de algunos niños, que los padres deberían ser desposeídos de la patria potestad y, en algunos casos, cuando menos, encarcelados, sino directamente ejecutados, dado que no solo no aportan nada a la sociedad sino que la hacen sin duda peor.
En el libro que comento se hace una defensa de la "buena educación", de la "urbanidad" y las formas, desde una perpectiva abierta y superadora de esas viejas dicotomías entre lo rancio y lo progresista, al constatar que solo desde un respeto a las formas se puede producir una vida en sociedad, respetuosa con los demás. Y sólo desde el conocimiento y el respeto a esas formas se puede pretneder superarlas o "subvertirlas" si se quiere avanzar hacia formas sociales más justas.
Su ataque a los comportamientos "espontáneos" (entendidos como un "hago lo que me da la gana", sin freno ni consideración hacia los otros), hacia el discurso que prima el fondo sobre la forma (sin conocer el uno ni las otras) o su defensa de la "autorictas", son buenos puntos de partida para cuestionarnos ciertas formas de educación "amigable" y "coleguil" que se ha impuesto en ciertos ambientes y que lleva a una pérdida notable de poder de la sociedad en pro de un atroz individualismo anómico, irrespetuoso y , en última instancia, peligroso.
Su defensa de las convenciones, la sobriedad, la paciencia o el esfuerzo, de la autoridad y la obediencia, parecen defender una educación conservadora. No es así. El autor intenta dotarnos de armas para no caer precisamente en un tipo de educación que está favoreciendo cada vez más la prepotencia de los fuertes y la ausencia de respeto hacia los poderes mediadores. Creo que el que no obedece nada no sabe porqué no obedece. El que quiere cambiar la autoridad debe de saber qué autoridad alternativa desea, qué obediencia necesita. Por eso cierra uno de sus capítulos diciendo "seamos formales; es la condición de toda emancipación, ya sea ésta individual o colectiva".
En unas de las mejores páginas del libro se desarrollan las cuatro bases de la educación sobre la base del diálogo entre el Principito y el zorro. Primero; el reconocimiento del lugar al que se pertenece, la sensación de ser parte de algo, de un hogar o una sociedad. Segundo; la transmisión de valores, no universales, sino concretos y de utilidad en cada situación real a la que nos enfrentamos. Tercero; la necesidad de dedicar tiempo a la tarea, sin prisas, con paciencia. Y cuarto, evitar la retórica para dedicarse a lo práctico: no habla de grandes principios sino de normas básicas.
En fin, un libro muy recomendable y con el que me parece tremendamente difícil no estar de acuerdo.
23 septiembre 2007
La puta "noche en blanco"
"Me paso la noche sin dormir yendo a un montón de actos "culturales" (a los que nunca iria de no ser porque hoy salen en el telediario: Eso es que deben de ser importantes, dado que no tengo más criterio propio que juzgar según lo que me dicen los media).
Estoy medio alcoholizado gracias a que los bares abren toda la noche jodiendo a los vecinos que intentan dormir, pero con la sensibilidad etílico/sensible regurgitando belleza en cada uno de mis poros.
Ya está. Amanece. ¡Que bonito el amanecer entre la mierda, cubos de basura y gentuza borracha de Madrid! ¡¡Todo es tan hermoso!! No he aprendido nada, no sé nada más que ayer. Pero soy cool, moderno y cultureta: he hecho lo que el ayuntamiento, el ministerio, El Pais, El Mundo y otros cuantos mecenas culturales me han dicho que haga para sentirme parte libre del negocio que hoy conforma la cultura. Me voy a comprar ahora algo de Agatha o Armani: esos epítomes del arte actual."
¡Serán gilipoyas!
09 septiembre 2007
Capricho de Santoyo. Jaén
Recientemente, volvíamos de pasar unos dias en el sur de Cádiz cuando, cansados de conducir y acercándose la hora de comer, decidimos darnos un momento de relax y disfrute comiendo en algún lugar cercano a la carretera y con cierta calidad.
Pensábamos elegir el Parador de Jaén, pero se hacía tarde y debíamos subir hacia el castillo donde se encuentra, desviándonos de nuestra ruta. Así que cambiamos de opinión cuando se apareció, justo al salir de la carretera nacional, un restaurante de CUATRO tenedores. Entramos sin dudarlo: Cuatro tenedores significa que debe de ser bueno, al menos suficente, sino excelso.
Entramos. Primera sorprea: somos los únicos comensales.
Segunda sorpresa: nos preguntan si somos fumadores y al decir que no, nos llevan a un rincon apartado y enano (caray!, si la mayoría de la gente saborea más el humo que la comida, mal empezamos).
Tercera y gran sorpresa: al lado de nuestra mesa, nuestra hija pequeña indica ¡Papá; mira! ¡¡un hormiguero!!
No era un hormiguero: era una cucaracha muerta asistida por un millonario cortejo de hormigas decididas a dar a su colonia un homenaje mayor que el que nosotros pensábamos disfrutar.
Llamamos al "maitre" (un joven con ese extraño aspecto que posee una gran parte de los jiennenses que conozco: muy altos y algo desgarbados: un tipo que solo he encontrado allí y que debe de responder a alguna extraña mezcla de razas que desconozco). Le pregunto cuando ha sido la última vez que una escoba ha pasado por esa zona y, como única respuesta escucho un "disculpe" y veo al hombre salir; volver al cabo de un rato, y barrer el escenario del entierro de la pobre metáfora de Kafka. Aun así, su esfuerzo no es suficiente para esquivar el millón de hormigas que por allí pululaban y, a lo largo de la comida, nos veremos varias veces sorprendidos con la espontánea amistad de varios miembros de la colonia que se acercan a saludarnos sobre el mantel de la mesa.
Tras este incidente, comienza la comida: Como aperitivo, un vulgar chupito de gazpacho (no nos gusta a ninguno el gazpacho, pero no es culpa suya. Sí es su culpa el coronarlo de una tira de jamón barato, como los restos de jamón que venden empaquetados para mezclar con guisantes u otros guisos).
Pasamos al siguiente hito. Como buen restaurante de CUATRO tenedores, todos los nombres son complejos y elaborados: pedimos una "merluza a la romana sobre crema de paella y pimientos con helado de sake": "¡Acojonante!; pero traiga la merluza sola porque es para la niña y el helado de sake no parece muy infantil".
Efectivamente: trae la merluza aparte acompañada de un plato con algo de muchos colores y totalmente indescifrable (parece la crema de paella y los pimientos). Tras probar el pescado sin nada de aderezo, se percibe a la legua el tufo amoniacal de los pescados más cercanos a la putrefacción que al mar. Aquella merluza se despidió de océano hace varias semanas. Es la excusa perfecta para nuestra hija, que odia el pescado, para no comer.
Nosotros esperamos aún un poco más, tras los insulsos chipirones de entrada, por el plato que habíamos pedido con la idea de no incurrir en un exceso de calorías: una ensalada "al foie de pato con no sé que sobre crujiente de algo".
La tal ensalada está compuesta por una cesta crujiente de galleta sobre la que vuelcan, tal y como vienen en el envase del supermercado, tres lonchas de jamón de pato - totalmente pegadas unas a otras (ya digo que tal y como vienen en el envase)-, unos tacos de foie grasiento, unos tacos de manzana oxidada (que debieron de ser cortados en la anterior luna llena) y unos trozos de lechuga amarronada y oxidada.
Dejamos casi por completo este plato y pedimos, ya con urgencia, la cuenta. La intención de huir del lugar cuanto antes. Prefiero no discutir con ellos tras el péwsimo servicio y la nefasta comida, confiando en que exista justicia divina o ley del mercado y que se huindirán en su propia miseria.
Nos trae la cuenta la camarera que nos ha atendido y que desconoce que el hecho de llevar guantes blancos no pretende mantenerla a ella limpia, sino mostrar que el local es limpio e impoluto, al mantenerse inmaculadamente blancos. Pero el objetivo es imposible , dado que las puntas de los dedos aparecen negras y guarras cuando traen la cuenta.
Moraleja: si vas a Jaén, no caigas víctima de los cuatro tenedores (quien se los ha dado? quien los justifica? quien se los mantiene?) del restaurante "Capricho de Santoyo".
04 septiembre 2007
La Aguzadera. Restaurante en la A4
Poco antes de llegar a Valdepeñas, en torno al km 198 según se va de Madrid, aparece el restaurante La Aguzadera.

Lo conocí hace algunos años en un viaje a Andalucía en el que caí en tal lugar de pura casualidad. Simpelmente porque estaba allí a la hora de comer.
Sin embargo, lo cierto es que este restaurante merece la vsiuta por sí solo, es un lugar tremendamente agradable, con servicio eficaz y atento, una comida muy destacable y un entorno especialmente agradables.
El hecho de que hayan triunfado y sean recomendados en numersoas publicaciones. Les ha llevado a ampliar salones. O al menos eso me parece, ya que en un principio siempre comía en su salón principal (a la entrada y junto a la barra) y, últimamente, nos han llevado ya en varias ocasiones a algún pequeño salón del interior edificio.
Pero las mesas situada junto a la barra, al lado de unas cristaleras que permiten disfrutar de todo el entorno, la tranquilidad y las conversaciones del local son mucho más gradables que los salones donde una mala insonorización y la pésima costumbre de poner unos altavoces con música mál equalizada hacen que el ruido se convierta en un compañero desagradable. Aún así, el esfurzo por agradar, el buen servico, la buena comida, y la posibilidad de comprar en la tienda adyacente alguno de los magfníficos quesos de La Mancha que se pueden degustar en la comida, hacen de este restaurante una de la mejores motivaciones parea eleir la ruta por carretera cuando se viaja hacia el sur.
Solo se puede añadir que son, además, especialmente amables con los niños, lo que les hace merecedores de nuestro cariño como padres y de nuestro odio cuando vamos con el deseo de disfrutar de cierta tranquilidad que suele acabar reducida a nada por esos odiosos enanos que nos joden la comida: más vale tomárselo con humor y disfrutar de la buena mesa que nos preparan en medio del páramo manchego, de una forma casi inesperada a la vera de la N-IV n La Aguzadera.
23 agosto 2007
¿Viajas o lees?
Bueno, más vale ser humilde y pensar que lo más probable es que esos apuntes no sean para nada interesantes y que en las páginas de turismo la gente caiga por error pensando que va a encontrar alguna oferta :-)
Me estoy planteando dejarme llevar por las audiencias y dedicarme solo a escribir sobre viajes :-))
19 agosto 2007
Envejecer
Pero a veces sentimos que realmente pasa a golpes, a grandes galopadas. Cuando realmente nos daña ese permanente transcurso es cuando se nos aparece como una revelación, cuando nos golpea su evidencia.
Últimamente tengo frecuentemente esa sensación. El pasado (mi pasado) empieza a ser un espacio demasiado grande. Aquellos 70 en los que desperté a la consciencia se convierten en un terreno demasiado lejano.
18 agosto 2007
Steven Weinberg: la divulgación como arte

Voy a hacer una cita un poco largo del libro de Weinberg “Los tres primeros minutos del universo” por que, en sus páginas finales, no solo recoge la fascinación ante lo que conoce y desconoce del universo, enfrentándose, como es común en esta materia al absurdo o nimiedad de la vida humana, sino por que además muestra una confianza en el hombre que, lamentablemente, es difícil secundar:
“Para los seres humanos es casi irresistible el creer que tenemos alguna relación especial con el universo, que la vida humana no es el resultado más o menos absurdo de una cadena de accidentes que se remonta a los tres primeros minutos, sino que, de algún modo, formábamos parte de él desde el comienzo. […] Aún más difícil es comprender que este universo actual ha evolucionado desde una condición primitiva inefablemente extraña y tiene ante sí una futura extinción en el frío eterno o en el calor intolerable [...]
Pero, si no hay alivio en los frutos de nuestra investigación, hay al menos algún consuelo en la investigación misma. Los hombres no se contentan con consolarse mediante cuentos de dioses y gigantes o limitando sus pensamientos a los asuntos cotidianos de la vida”.
Por desgracia, y aunque me gustaría pensar lo contrario, no me cabe duda de que en la actualidad el placer del conocimiento en sí ha sido totalmente erradicado y que, a pesar de lo escrito por Weinberg, efectivamente la gente prefiere centrar sus pensamientos en los asuntos cotidianos de la vida, especialmente cuando esos asuntos cotidianos han sido invadidos por un continuo consumo de fiesta y placer sin responsabilidades
Lamentablemente, los hombres no solo se siguen contentando en muchos casos con cuentos de dioses y gigantes, sino que, cuando los rechazan, rechazan con ellos toda obligación y responsabilidad. Tengo la sensación de que las generaciones actuales no esperan dejar más huella que los cubos de basura.: No sustituyen la irracionalidad de los dioses por la razón de la convivencia o el conocimiento, sino por la irracionalidad de un consumo absoluto, una fiesta continua, un rechazo de toda forma de compromiso o convivencia, una absoluta falta de empatía con cualquier otro que no secunde la misma estúpida forma de pasar.
Los libros de Weinberg no solo ofrecen una explicación científica de asuntos relevantes para la física actual al alcance de todos (casi todos) sino que tiene siempre un envidiable punto de apertura a la humanística que covierten sus lecturas en una experiencia completa y apasionante.
16 julio 2007
El Galpón José Luis: Milagro a la hora del Café
A esto se le va sumando que, si ya el local no acompaña, el paisanaje a esas horas lo empeora, pues deja bastante que desear en su educación y civismo.
Creo que conozco ya casi todos los locales en varios kilómetros a la redonda. He estado yendo por temporadas a diferentes cafeterías, muchas de ellas propia de desayuno obrerete acompañado de carajillo y fritanga, con densa niebla de tabaco y voces a decibelios insuperables.
Finalmente, he encontrado ya hace tiempo un lugar medianamente decente: agradable, con buen servicio, camareros de uniforme, poca gente, un café normal (no se puede ya pedir más: simplemente sabe a café mediocre, al menos si lo pides cargado para evitar que sea agua manchada). En fin, un lugar agradable, además de un local moderno, bonito y limpio. Se trata de un local de la cadena José Luis llamado El Galpón (en el polígono industrial de Alcobendas).

La única pega es que a esas horas somos pocos y la gente de la cocina se despacha a gusto con sus voces y la música lolaila que les debe permitir enchufarse a la vida por la mañana.
Pues bien, la sorpresa es que el viernes pasado estaba alguien con más "galones" que el resto del personal a esa hora y les estaba echando una bronca monumental (y nada discreta) por tener la música. Al grito de "esto no es una discoteca" apagó la radio y dejó indicado que se había acabado eso de poner la radio a tal volumen.
Yo estaba encantado. No podía imaginarme que, a aquellas horas, me pudiera encontrar allí a alguien con mis mismas manías. Juré fidelidad eterna al local y disfruté los últimos sorbos del café con una paz infinita.
Lamentablemente, parece que luego llegó la negociación y los siguientes días volvimos a las andadas, aunque, eso sí, un volumen más discreto de lo que ya lo era antes (en realidad la música estaba en la zona de cocina, no en la de atención al público.
Si a esa cierta paz le sumas que apenas hemos coincidido nunca más de 10 personas, que es amplio, que si quieres una tostada de pan con aceite a veces tienen unas fantástica chapatitas y que el servicio se esmera en atenderte correctamente, entonces puedes perdonarles hasta la fascistada de que la única prensa que tengan disponible sea la deportiva y las ultramontanas El inMundo, La sinRazón y el ABC.
Como restaurante solo lo he probado en lso menús diarios y es bastante vulgar. Queda pendiente ir alguna noche a cenar a su terraza que, en época menos calurosa puede resultar bastante agradable a pesar del entorno industrial en que se encuentra.
15 julio 2007
01 julio 2007
María Bethania: Maricotinha ao vivo"
Podré prescindir por fin del cabreo inherente a la función consumidor (perceptible en mis últimos posts: lo siento), para centrarme en el gozo sibarita y autista que provoca el conocimiento claro de mis sensibilidades.
Un síntoma de la vuelta de la tranquilidad es tener tiempo para disfrutar de esas músicas que se unen a la vida como si no mereciese la pena vivir sin ellas.
María Bethania forma parte de esos pocos autores que se convierten en indispensables desde el primer día que los escuchas. Es fantástica además en directo (en los discos y dvd que he visto, pues nunca he ido a un concierto suyo: mi creciente sociopatía me lo impide)

Hoy he vuelto a escuchar "Maricotinha ao vivo". No solo la música es excelente. Las letras, como en casi toda la bossa, son maravillosas, hasta el punto de que algunas se reducen a un mero recitativo emocionante.
Cuenta Caetano Veloso, hermano de Maria Bethania, en su autobiografía "Verdad tropical" que el eligió su nombre cuando tenía cuatro años, sacándolo de una canción que decía "María Bethania, tu es para mim / senhora do engenho". Parece entonces que ambos son producto de la música desde la infancia. Ambos llenan nuestras vidas de música. Ambos son una exquisita razón para la envidia y la insatisfacción.
Muchas de sus canciones me parecen excelentes. Pero me resultan especialmente hermosas las de "Quereres" (compuesta por Cetano Veloso)
"Eu te quero e não queres como sou / não te quero e não queres como és / Onde queres comício, flipper vídeo/ e onde queres romance, rock'nroll / Onde queres a lua eu sou o sol/ onde a pura natura, o inceticídeo / E onde queres mistério eu sou a luz"
Y, desde luego, aunque no está en este dvd, pero sí en el también genial "Maria Bethania ao vivo" la letra de Reconvexo (también del hermanísimo):
"Eu sou o preto norte-americano forte com um brinco de/
ouro na orelha/
Eu sou a flor da primeira música,/
A mais velha e mas nova espada e seu corte/
Eu sou o cheiro dos livros desesperados, sou Gitá gogoya/
Seu olho me olha, mas não me pode alcançar/
Não tenho escolha, careta, vou descartar/
Quem não rezou a novena de Dona Canô/
Quem não seguiu o mendigo Joãozinho Beija-Flor/
Quem não amou a elegância sutil de Bobô/
Quem não é recôncavo e nem pode ser reconvexo."
Si Caeteano genera estas letras casi perfectas, la interpretación de María las mejora y nos mejora el disfrute de unos momentos que se hacen cortos pero se recuerdan eternamente.
16 junio 2007
Mierda Ikea: el infierno de la des-atención al cliente
Error mortal: en Ikea, si pueden hacer algo para joder al cliente, lo harán.
Me decidí por unas sillas y una cajonera. Ya sabéis que en estas tiendas el cliente apunta en un papel en qué parte del almacén está lo que quiere, va hasta allí, lo carga, lo paga y se lo monta en casa.
En resumen, Ikea lleva de la fábrica al almacén los productos y luego te dice que los busques y te las apañes. Este es el concepto de negocio. Obviamente, es barato. Solo faltaba.
Pues bien, este concepto, ya molesto para el cliente de por sí, se encargan de hacerlo lo más incómodo posible. Llegado al almacén donde debía coger las tres sillas que necesitaba, sólo quedaba una. Pregunto al único encargado que veo en información y, tras 10 minutos de espera a que atienda a la cola que se le había formado (me refiero a la cola de personas, no a que le haya salido cola, aunque la mayoría de los empleados aquí parecen bastante animales) me indica que "si no hay más, ya no habrá hasta mañana".
Decido pasar de la que quedaba y comprarlas en otro sitio (no pienso volver mañana) y opto por llevarme sólo la cajonera. Ésta, no sé porque extraña razón no responde al sistema básico: hay que pedirla a un dependiente que te entrega una nota para que la pagues en caja y luego ir a otra ventanilla (Preparación de pedidos) y allí te la entregan.
Otros 10 minutos de cola en la caja para pagar (¿cómo puede haber tanta gente y tan pocas cajas abiertas? En la publicidad prometían que si hay más de tres personas abren otra caja; ¡mentira!) y voy a la siguiente parte del proceso donde de nuevo espero turno (5 minutos).
Entrego la nota y me indican que debo esperar entre 15 y 20 minutos a que me lo preparen. Alucino. En tiempos de espera llevo ya más de media hora que, sumada al tiempo que pasas entre pasillos y dando vueltas para encontrar lo que buscas, se acerca a la hora el total dedicado a comprar la mierda de la cajonera que luego he de montar en mi casa.
Me largo de esta mierda de sitio con la seguridad de que solo volveré a entrar en él si el señor presidente de Ikea secuestra a mi hija y amenaza con matarla si no le compro de nuevo. Situación que espero que no se dé nunca porque creo que no cedería al chantaje.
No entiendo el éxito que ha acompañado a estos sitios a no ser que realmente los apuros económicos afectaen a un mayor porcentaje de población del imaginado. Aún así, el aspecto de algunos de los visitantes indica que no es solo por el precio, lo que me hace temer que, efectivamente, la humanidad se encuentra en un proceso de involución temible que hace que de verdad les guste comprar aquí, entre la masa, el ruido, el desorden y la falta de servicio.
Bendito sea por siempre El Corte Inglés.
10 junio 2007
Cambios, ruidos, agobios...
Pero pronto llegará agosto. Espero que en un mes o mes y poco hayamos encarrilado todo y pueda volver a construir una monotonía de rutinas que me hagan sentir que la vida es un hogar pacífico.
03 junio 2007
El origen liberal de la crisis de valores
Defiende que mayo del 68 no fue sino el inicio de una revolución liberal que tomo la excusa de aquella ruptura con los valores tradicionales para liberarse realmente de toda atadura moral del capitalismo para llegar a la eclosión actual de liberalismo total en lo económico (¿os acordáis cuando la sociedad tardofranquista advertía de la confusión entre libertad y libertinaje? Ninguno de aquellos habla hoy, sin embargo, de libertinaje económico. En economía no hay límite posible a la libertad).
Y también en la moral y los valores, se han roto todas las referencias y nadie se atreve a definir un marco en el que se haya de encerrar el liberalismo. Nadie se lo exige.
Lo malo es que nos hemos creído todo ese ruido que el pensamiento dominante, los líderes conservadores, los medios neoliberales, pregonan. Eso de que la izquierda es el origen de la crisis de los valores, contra la que solo la derecha y los conservadores (y esas malditas religiones) pueden poner coto.
En realidad la ausencia de valores es el marco ideal del actual liberalismo: solo la ausencia de moral explica que lo económico se convierta en última explicación de la bondad o maldad de algo.
El pensamiento crítico (no se si decir izquierda sirve de algo o aclara más que confunde) sigue siendo la única forma de búsqueda actual de una referencia moral. La única forma de sustituir el mero valor económico por un sistema de valores con algo de humanismo dentro.
