18 agosto 2007

Steven Weinberg: la divulgación como arte

A Weinberg le concedieron el premio Lewis Thomas, que se da al investigador que mejor encarna al científico como poeta. Después de leer algunos de sus escritos, lo que me pregunto es porqué eso se considera un premio. Los verdaderamente honrados con este premio deberían ser los propios poetas (no sé de ningún premio al espíritu científico de los literatos. Seguramente porque es difícil encontrar tal espíritu y, sin duda, porque es infinitamente más abierta la mente del científico que se enfrenta a la creación, el arte o la filosofía que la del "poeta o escritor" que, en su ignorancia, jamás se acerca a la ciencia).


Voy a hacer una cita un poco largo del libro de Weinberg “Los tres primeros minutos del universo” por que, en sus páginas finales, no solo recoge la fascinación ante lo que conoce y desconoce del universo, enfrentándose, como es común en esta materia al absurdo o nimiedad de la vida humana, sino por que además muestra una confianza en el hombre que, lamentablemente, es difícil secundar:

Para los seres humanos es casi irresistible el creer que tenemos alguna relación especial con el universo, que la vida humana no es el resultado más o menos absurdo de una cadena de accidentes que se remonta a los tres primeros minutos, sino que, de algún modo, formábamos parte de él desde el comienzo. […] Aún más difícil es comprender que este universo actual ha evolucionado desde una condición primitiva inefablemente extraña y tiene ante sí una futura extinción en el frío eterno o en el calor intolerable [...]
Pero, si no hay alivio en los frutos de nuestra investigación, hay al menos algún consuelo en la investigación misma. Los hombres no se contentan con consolarse mediante cuentos de dioses y gigantes o limitando sus pensamientos a los asuntos cotidianos de la vida”.

Por desgracia, y aunque me gustaría pensar lo contrario, no me cabe duda de que en la actualidad el placer del conocimiento en sí ha sido totalmente erradicado y que, a pesar de lo escrito por Weinberg, efectivamente la gente prefiere centrar sus pensamientos en los asuntos cotidianos de la vida, especialmente cuando esos asuntos cotidianos han sido invadidos por un continuo consumo de fiesta y placer sin responsabilidades

Lamentablemente, los hombres no solo se siguen contentando en muchos casos con cuentos de dioses y gigantes, sino que, cuando los rechazan, rechazan con ellos toda obligación y responsabilidad. Tengo la sensación de que las generaciones actuales no esperan dejar más huella que los cubos de basura.: No sustituyen la irracionalidad de los dioses por la razón de la convivencia o el conocimiento, sino por la irracionalidad de un consumo absoluto, una fiesta continua, un rechazo de toda forma de compromiso o convivencia, una absoluta falta de empatía con cualquier otro que no secunde la misma estúpida forma de pasar.

Los libros de Weinberg no solo ofrecen una explicación científica de asuntos relevantes para la física actual al alcance de todos (casi todos) sino que tiene siempre un envidiable punto de apertura a la humanística que covierten sus lecturas en una experiencia completa y apasionante.

1 comentario:

patico dijo...

Bueno es interesante saber que la gente lee. y que no todo lo que escriben es compartido por un universo igualitario. yo pienso que la divulgacion del arte nos hace mejores personas.