03 julio 2009

Vuelvo

Prometo que vuelvo. Con más viajes, más libros más música y algún comentario. Hace tiempo (mucho) que no escribo, pero, una vez superados los tres meses de vida activa que dicen dura cada blog, es hora de no dejarme vencer por la apatía. ¡A por el verano y más allá!

20 abril 2008

Las alas de la vida

A veces encuentras una vida plena muy cerca del fin de la vida. A veces un moribundo es la mejor ayuda para vivir. A veces llegas derrotado al fin de semana y el fin de semana comienza con la exquisita proyección de un documental agónico que contagia la ganas de vivir de quien no vivirá mucho.

A veces la vida es muy poco. Por suerte a veces es suficiente.

Hoy, después de la empatía absoluta con Carlos Cristo, protagonista de "Las alas de la vida", la vida te recompensa con la simple noticia de que Carlos sigue vivo. Y eso es ya más de lo que hoy esperaba de la vida.

Gracias, Carlos Cristo.
Gracias, Carlos Boyero.

12 abril 2008

Un viaje por Liébana: Fuente Dé y Potes

Empezaba a terminar este extraño invierno, cálido y seco y decidimos aprovechar las vacaciones de Pascua para buscar un lugar donde volver a sentir la sensación de frío invernal: nos vamos a Picos de Europa.

Con nuestra querencia habitual por Paradores, elegimos Fuente Dé. Malhadada elección, como he comentado en una entrada anterior: este Parador no es la mejor elección en la zona. Pero mejor, hablemos de las cosas que sí se pueden disfrutar en un viaje por la comarca.

Ante todo, el viaje en sí es el primer placer: llegamos por carretera desde Cervera, cruzando el puerto de Piedrasluengas. El recorrido desde el puerto hasta el valle es espectacular. Escuchar al fondo la serie de Heidi que nuestra hija ve en un dvd (después de varias horas en el coche no es posible pedirle que disfrute más del entorno que de la pantalla), nos hace pensar que el lugar no desmerece de esas prototípicas montañas alpinas. Lugares solitarios, de un verde esplendoroso, una tranquilidad infinita y una belleza sosegada y paciente.

Llegamos al final de la carretra a Potes y todo cambia. Potes es un lugar demencial. Centro turístico de la zona, colapsado de coches y autobues, de domingueros y turistas, de bocinas y berreadores, a pesar de su "historicidad" y su belleza de exin-castillos, solo invita a huir.

Y eso hacemos. Nos largamos y seguimos carretera hasta el Parador, reteniendo en nuestra cansada retina los lugares donde más tarde volveremos. Y, sin duda, un par de ellos se quedan marcados y serán punto reiterativo de disfrute los días que aquí pasemos: Cosgaya y Mogroviejo.

En Cosgaya, un pequeño pueblo que bordea la carretera, con monocultivo hostelero (solo hay hoteles y restaurantes), se encuentran algunos de los mejores locales del área. Destaca el famoso Hotel del Oso, que atrae a los viajeros como insectos atrapados en su colorido jardín, merito no pequeño en un lugar donde la umbría y el frío no parecen facilitar tal concentración de colores.

En Mogrovejo, una espectacular casona y torre, medio abandonada, se alza sobre una cuadra repleta de estiércol. Curioso contraste entre el hedor y la belleza, solo puede dejar al visitante extasiado ante la espectacular vista de las montañas y el valle que desde aquí se tiene, pensando en un futuro perfecto compuesto de una mezcla de vida contemplativa desde el hermoso torreón y la eterna compañía de la vista que el pequeño cementerio parroquial regala a sus deudos.


Por lo demás. hay que decir que la zona es tan hermosa que atrae a suficiente gente como para dejar de serlo. Si uno busca el silencio y la tranquilidad, desde luego aquí no lo encontrará en época alta, pero sí el resto dle año en forma casi absoluta. Aún así, simplemente saliéndose unos metro de cualquier carretrera frecuentada, uno se encuentra con lugares dee belleza y ta¡ranquilidad absolutas,m donde lña soledad invita a qedarse y la tranquilidad se convierte en nostalgia.,

De los lugares que las guías turísticas señalan, es curioso comprobar como son diametralmente opuestos a lo que buscamos:
Liébana y su monasterio no despiertan nuestro interés. Lo más curioso del monasterio hoy es encontrarse en su pétreo y medieval claustro, la existencia de cuatro pantallas de tv de plasma en cada na de las esquinas. No entiendo el motivo, pero tampoco me paro a preguintarlo.. No me interesa nada el lugar rodeado de parkings y tiendas de recierdos y salimos recorrer as ermitas de lso alrededores, ejercicio que ruiqere un mínimo esfuerzo de caminante y, por lo tanto, ningiuno de los centeneraes de turistras que llegan en cocherealiza, permitiendo alejarse un poco de la marabunta peeregrina.

Sin embargo, apenas aparece reseñada la iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña, un lugar lleno de la belleza de lo pequeño, del detalle cuidado, de una perfección natural, de la ausencia de artificio, a pesar de su falsa torre (construida a finales del XIX). Se encuentra perfectamente acompañada por un hermoso cementerio y su visita "guiada" por una curiosa señora, absolutamente enamorada d ela iglesia y del pueblo, que cuenta más anécdotas que historia de la comarca y de la iglesia y que acaba contagiando a su muy escasa audiencia su casi infantil e ingenuo entusiasmo.

Por último, muy cerca de esta iglesia, un extraño edificio, un paralepípedo perfecto recubierto de madera, contiene el Centro de Interpretación de los Picos de Europa. A pesar de que parece un centro industrial, su visita es sorprendentemente agradable, amena e interesante. Pero lo más destacado acaba siendo el edificio en sí, con algunos componentes casi zen (un jardín de piedra con olivo, inaccesible entre los muros de cristal), dado que el esfuerzo didáctico realizado para hacer ameno el conocimiento del medio, no deja de hacernos pensar que, lo realmente interesante sería conocerlo de verdad paseando entre las montañas, en lugar de hacer una especie de simulacro intensivo y multimedia para viajeros breves y turistas que buscan una pátina de ecología.

10 abril 2008

El Cenador del Capitán. Potes


Si bien Potes es un lugar donde el exceso de visitantes puede invitar a la huida, a veces es posible encontrar una conjunción de momento, ánimo, lugar que lleva a disfrutar de un momento perfecto.

Nos pasó en El Cenador del Capitán. Buscábamos algún lugar donde comer y nos encontramos al azar con este restaurante. Pensamos que el hecho de tener que subir varios pisos por las escaleras que llevan al "sobrado" donde se encuentra, desanimaría a quienes no se hubiesen desanimado por unos precios bastante contenidos, pero superiores a las hamburgueserías y baretos de la plaza, seguramente más acordes con el conjunto de domingueros que ese día había en el lugar.
No nos equivocamos y pudimos disfrutar de una comida casi solitaria, una atención excelente y una calidad decente, que es lo máximo esperable hoy de cualquier local que vive suponemos, básicamente de quienes caen esporádicamente en sus vacaciones por aquí, y, sin embargo, no parece abusar de tal circunstancia.

El local es agradable. La cocina, prácticamente a la vista de los comensales, garantiza un cierto respecto por la higiene. Los precios, honestos y las raciones excesivamente abundantes, daban razón de que nos encontrábamos en ese norte donde la comida es una religión que lleva en sí el pecado y la penitencia.

Al final, el buen servicio se ve acompañado por una agradable sobremesa en la que la vista se relaja sobre los tejados del pueblo y las montañas a lo lejos, envueltos en el excesivo rusticismo del local que, sin embargo, se perdona ante la atención de los dueños y la suficiente calidad de la comida acompañada por una corta pero digna.

23 marzo 2008

Algunos cementerios bellos

Un viejo amigo acostumbraba a visitar siempre las plazas de abastos de las ciudades por las que pasaba. Decía que era la mejor y más rápida forma de conocer a las gentes de un lugar.

Yo tengo otra costumbre diferente, probablemente producto de una cierta misantropía: prefiero ver los cementerios. Especialmente algunos pequeños cementerios de pueblecitos pequeños, ya casi abandonados. Lugares donde todavía los muertos son más que los vivos (dicen que en la actualidad, por primera vez en la historia, la humanidad viva es más numerosa que el conjunto de muertos que llevamos a nuestras espalda).

Algunos de esos cementerios, donde casi da envidia no quedarse permanentemente, son los siguientes:

En Nerín, una pequeña aldea del municipio de Fanlo, en los Pirineos, se encuentra esta pequeña maravilla que se adina ya tras una rústica puerta.


En Vila do Conde (Portugal), me encontré este abigarrado cementerio, unido al paso del tiempo también por la vecindad de un impresionante acueducto del siglo XVIII.
Y estos días en Picos de Europa he visto dos maravillosos ejemplos más. En Santa María de Lebeña, un recién florido y colorido cementerio.
Y, apenas a unos pocos kilómetros, el cementerio de Mogrovejo, asomado a las espectaculares vistas de los Picos de Europa
Por último, el que ya he citado en otro lugar de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar, donde destaca una solitaria cruz. Mientras el resto de tumbas se encuentran apiñadas a la entrada del pequeño cementerio, al final de éste, solitaria pero disfrutando ella sola del tibio sol del invierno, se encuentra una pequeña cruz:

20 marzo 2008

Fuente Dé y Cervera de Pisuerga: los peores Paradores

Lo mejor de los viajes es el viaje en sí (disfrutar del camino y sus sorpresas) y, al final de él, encontrar un lugar agradable donde poder repetir esos pequeños y cotidianos hábitos placenteros que el tiempo ayuda a reconocer.

Uno de esos hábitos es poder disfrutar de una copa de vino (o una cerveza, no nos caigamos en el pecado de “horterez” de quienes aparentan ser entendidos y no dejan de ser los palurdos haciendo gestos impostados de “sommellier” de curso por correspondencia).

Tomarse esa copa ante un gran ventanal con vistas a una montaña, mientras no suena ninguna música ambiente o solamente aquella que uno ha elegido y mientras disfrutas de una agradable lectura, puede ser el mejor momento de cualquier viaje.

Hasta ahora, una garantía de encontrar esos momentos era visitar algún Parador. Pero últimamente, parece que o bien su calidad decae o bien mis elecciones han sido plenamente fallidas. Por eso no puedo dejar de decir que mis dos últimas visitas a Paradores me han permitido conocer los dos peores de los hasta ahora probados.


Parador de Cervera de Pisuerga:
Un edificio feo sin paliativos, situado en un entorno espectacular, sólo puede ser preludio de un cúmulo de desastres. Nada más entrar al parador, la columna central del hall, está decorada con copias de las primeras páginas de los diarios locales del día de inauguración del Parador: todo un acontecimiento en la zona. Desde entonces poco ha cambiado y todo ha envejecido. Los muebles y el personal parecen los mismos pero empeorados por el peso incómodo de los años.

A la fealdad arquitectónica se suma un servicio en la cafetería y restaurante, limitado en número y capacidad. Tampoco es que sea muy necesario pues la cafetería, por ejemplo, cuenta con unas sillas que deben de ser producto residual de alguna muestra sobre la tortura. Imposible estar en ellas más de 10 minutos. A cambio puedes acudir al salón, con unos sofás que quizás fueran cómodos cuando se inauguró el Parador.

Carta limitada en el restaurante, crujido permanente de maderas que impiden el descanso, insonorización nula y esa maldita manía de obligarnos a pagar un precio excesivo por un desayuno innecesario (acostumbro a tomar un café y nada más, así que no me interesa la oferta de un buffet libre: quiero mi café y no quiero pagar por él 14€. Pero no te dan opción: la cafetería la cierran con mentalidad cutre-empresarial para que no tengas opción a tomar un café sin más) .

Parador de Fuente Dé:

De la misma época y el mismo estilo castellano rancio es el parador de Fuente Dé. En este parador la cafetería es igual de incómoda y el edificio igual de feo. La insonorización igual de nula y el buffet “libre” igual de “obligatorio”. También, al igual que en Cervera o que en el Parador de Almagro, la madera del suelo cruje inmisericorde bajo el más liviano paso de los huéspedes, haciendo difícil el descanso e imposible el silencio. Si a ellos le sumas que es fácil que el agua caliente falle y te tengas que duchar en frío varios días seguidos la experiencia se convierte en aterradora.

Pero solo has de pasar frío en la ducha. En el resto del edificio, a pasar de estar en la montaña, y de ser invierno, el calor es insoportable y te obliga a estar en mangas de camisa como mucho: un derroche energético que ayuda a explicar porque en este final de inverno Picos de Europa carece de nieve. Eso sí, luego “venden” su gestión ambiental y ecológica. Pura hipocresía o ignorancia.

Por tanto, insonorización nula, fealdad, incomodidad del bar y una carta corta y limitada son las más claras muestras de la baja de calidad de estos dos paradores con una relación calidad-precio muy baja y que sólo bajo alguna oferta o promoción especial pueden ser considerados como alojamiento en unos días de descanso.

11 marzo 2008

Indecisión gallega

Dicen que los gallegos son indecisos, que no se sabe si suben o bajan, si van o si vienen... que no saben / no contestan...

Pero... la verdad... la Dirección General de Tráfico, o la Diputación o el Ayuntamiento responsable de este cartel "indicador"encontrado en el pueblo de Cabeanca (Ourense) no contribuye mucho a cambiar las cosas: ahora no se sabe si suben, si bajan; si van o si vienen y, sobre todo, si girar a la derecha o a la izquierda...

Pero, si bien está claro que la indecisión puede ser un problema, al menos la buena educación está garantizada, como se puede comprobar en este otro cartel encontrado en un bar de Ourense:


Pues nada, está usted disculpado, estimado difunto.

24 febrero 2008

Corto viaje por el Románico Palentino

El viaje a través del románico palentino y la ruta de los pantanos ha coincidido, como hace un año en Pirineos, con un periodo de sequía que altera las expectativas y los planes sobre lo que se desea ver. Si hace un año en el Pirineo de Lérida no había nieve a pesar de haber avanzado ya noviembre, este año, en pleno invierno, la ruta de los pantanos mostraba un desolador aspecto de secarral y la ausencia de nieve deslucía un tanto las montañas que uno esperaba ver reflejadas en las aguas de los semisecos pantanos.

Lo bueno fue que el tiempo permitía disfrutar, a pesar del frío, de las excursiones buscando esos remotos, austeros y solitarios monumentos románicos que, aprovechando además la visita fuera de temporada, mostraban un aspecto mucho más cercano a su habitual soledad que en medio de esas jaurías de domingueros o estivales visitantes.

Encontramos pues algunos lugares que, no por esperados, han sido menos sorprendentes. Si Aguilar, Moarves de Ojeda o San Salvador de Cantamuda, cumplieron de sobra las expectativas, la sorpresa del viaje, esa guinda por la que piensas que ha merecido la pena, fue la iglesia de Santa Cecilia en Vallespinoso de Aguilar. No la busquéis en Google: el hecho de que no aparezca en la biblia de hoy dice mucho lo sorpresivo de su aparición.

Encaramada sobre una roca, con una portada a la que se accede tras pasar bajo un arco ya ligeramente apuntado, y que dispone de una escultura algo tosca pero realmente evocadora. Un dragón alodo ntentando devorar a un soldado con cota de mallas que se proteje con su escudo, un San pedro de enorme cabeza, monstruos y personajes de la iglesia se distinguen aún en los fantásticos capiteles que, lamentablemente, muestran deasiadas dentelladas del tiempo.

Más sugerente aún, la vista a los pies de la capilla de un pequeño cementerio. Solitaria en él destaca una única cruz, aún con flores a sus pies. La soledad de esa cruz en el cementerio y la soledad del cementerio entre los campos de esta castilla fría, son toda una metáfora de la austeridad y dureza de esta tierra. Seguro que Machado amaría este lugar.

Nos dieron su pista en el Monasterio de Santa María la Real. Este lugar también merece la pena. Si bien está muy restaurado, tanto el claustro como la iglesia son dignos de una pausada visita. Estuvimos dando vueltas incluso por las zonas más renovadas (donde tiene su sede el instituto) y en todas las esquinas podía surgir, apenas visible e ocasiones destacado en otras, cualquier resto del antiguo monasterio.
Lo sorprendente del lugar es que han preparado un documental multimedia sobre el románico que se proyecta en la propia iglesia. Entre el juego de imágenes, luces y sonido, la iglesia adquiere una presencia casi fantasmal, y logra en el sorprendido visitante un efecto parecido al que debía pretender toda la imaginería románica en el hombre medieval. La iglesia, además, bajo el juego de luces daba una imagen colorista e inesperada que pudimos disfrutar a solas (ya he comentado que estábamos fuera de temporada y, aunque era domingo, los escasos visitantes parecían no animarse a pagar el coste de la entrada.

No pudimos destacar en este viaje ningún referente gastronómico. Ni la Posada del monasterio de Santa María la Real ni el Parador de Cervera (probablemente los lugares más recomendados de la zona) me parecieron destacar por su calidad. La comida en la Posada me pareció pretenciosa. Las abundantes salsas tapaban cualquier sabor original del producto, el servicio atento pero manifiestamente mejorable. Al menos el lugar era agradable y tranquilo. Probablemente, como alojamiento sea incluso mejor que como restaurante. Sin embargo, las dos veces que hemos intentado ir estaba completo.

En el parador de Cervera, un lugar feo exteriormente y abigarrado, envejecido y triste interiormente, la comida no era mejor: una carta limitada y una elaboración casi vulgar se combinaba con un servicio atento (como es habitual) pero poco ágil (por debajo del estándar de Paradores).

Apenas hubo tiempo para disfrutar de la esplendida naturaleza de la zona. Una rápida excursión por las Tuerces y unos paseos por el embalse de Ruesga fueron apenas lo único que la naturaleza aportó en este viaje. Bien está acostumbrarse a no contar con ella ahora que su futuro es escaso.

22 febrero 2008

Restaurante Doña (Madrid)

Un restaurante cuya visita se ha convertido ya en hábito ha sido Doña. Situado en Zurbano 49, se trata de un local especializado en arroces pero del que destacaré más que su comida, su ambiente. Es un lugar especialmente tranquilo y agradable, discreto y sencillo, honesto y en que se puede disfrutar de una comida bien elaborada (aunque sin alharacas) y de un servicio eficaz, atento y profesional.
La música, muy baja, nunca molesta. Mantienen un ambiente siempre estable, a lo que colabora la casi ausencia de luz natural (dispone de unas pequeñas ventanas pero casi siempre con las cortinas echadas y la calle tampoco permite la entrada de mucha luminosidad). Así que siempre generan un similar ambiente, sea noche o día: cálido y acogedor producto de los tonos de la decoración. No es para nada uno de esos locales de diseño. Ni la típica casa de comidas española. Más bien se trata de un pequeño restaurante burgués, en el que casi siempre encontrarás una mesa, a excepción de los días laborables donde se llena con los profesionales de la zona que acuden a tomar su menú.

Cuenta con la ventaja añadida de sus comedidos precios y unas raciones más que generosas (el arroz para dos es suficiente, especialmente si se ha tomado primero) para tres o cuatro.

Disfrutar luego de un café y una sobremesa en la tranquilidad de este discreto local es la forma mejor de conciliarse con el mundo.

Pero si recorres al terminar unos metros y, ya en el paseo de Eduardo Dato, te acercas a las muy antirrevolucionarias (en todos los sentidos) cafeterías "Richelieu" o "Mazarino", situadas casi colindantes, podrás disfrutar de la atención de camareros "como los de antes" con un servicio perfecto, los mejores licores y la tranquilidad que los burgueses de la zona (no hay más que ver los aspectos de los parroquianos y los precios de las consumiciones) disfrutan sin saber que, de vez en cuando, algunos individuos seguramente para ellos poco recomendables, nos colamos en medio de su muy reaccionario way of life.

18 febrero 2008

Bar O Bacelo (Ourense)

Un lugar agradable y tranquilo, aunque lamentablemente de horario bastante limitado, es este pequeño bar especializado en ofrecer un amplio abanico de vinos aunque demasiado centrado en los vinos de la tierra (ribeiros y albariños y menor presencia del resto de denominaciones).

Se encuentra en la calle Cisneros de Ourense, casi frente a la puerta Sur de la Catedral.

Además de los vinos, un pequeño surtido de tapas y,, sobre todo, la tranquilidad de una música suave, un entorno agradable y un acalma para disfrutar.

Si pasáis por Ourense, un sitio recomendable.

20 enero 2008

!qué hermoso es el pasado y qué breve el presente!

07 enero 2008

Turismo de Silencio

Recientemente he visto una oferta que asocia silencio y vacaciones. Un par de libros recomiendan hoteles para disfrutar del silencio. Una serie de hoteles con los consabidos spa (parece que no es posible relajarse si no es mojado) que ofrecen un entorno de tranquilidad y silencio como atractivo especial. Son dos publicaciones de Salvat: Turismo del silencio: Balnearios y spa, y Turismo del silencio: Hoteles.

Parece que el exceso de ruido va trayendo consigo la oferta complementaria de silencio, ya ahora como oferta de mercado: la paz y el sosiego de convierten, como bien escaso, en un reclamo importante de consumo.

Ya he dicho en otras ocasiones que el verdadero lujo actual es el silencio. Y la posibilidad de elegir un entorno silencioso la verdadera muestra de la capacidad económica de las peersonas: hoy solo los muy ricos pueden elegir el lujo del silencio siempre y cualquier momento que lo deseen.

Para los demás, empieza a haber una oferta que, por otro lado, nos muestra la amarga realidad de que ni siquiera un deseo en apariencia tan sencillo y austero como un entorno de silencio escapa al mercantilismo de esta sociedad, en al que todo lo deseado tiene un precio.

En todo caso, estoy deseando comprobar la calidad de estas guías y rec

15 diciembre 2007

Razones a favor de la pirateria. ¡SGAE NO!

Hace pocos días, Carlos Boyero en su columna de El País, denunciaba algo que, de tan evidente, resulta extraño que no sea más común como argumento: ¿cómo es posible que los compradores legales de DVD sean atracados por la SGAE y el ministerio, para robarnos nuestro tiempo obligándonos a ver (sin posibilidad de avance rápido) los anuncios que denuncian la piratería? ¡Y nos obligan a verlo cada vez que queremos iniciar de nuevo el dvd! ¿Qué les hace suponer que nuestro tiempo es menos valioso que su producto, generalmente pésimo?

Curiosamente hay una forma de evitar esta tortura, este atraco: hacer lo que nos dicen que no hagamos: nos compramos el disco pirata o lo descargamos de Internet y ya no tenemos que escuchar el maldito mensaje. Es decir, castigan en los buenos el comportamiento de los malos, que así encuentran más razones ara cometer tamaño delito. Supongo que intentan hacernos cómplices de su mensaje: Algo así como un no debes hacer lo que no has hecho pero, como no tengo forma de decírselo a quien sí lo hace, díselo tú.

En resumen estos malditos anuncios y mensajes moralistas /corporativos de la SGAE, son una razón más a favor del pirateo.

Pero, desde luego, hay muchas más. Aquí van algunas, pero podéis incluir todas las que se os ocurran:

- Hay música y cine suficiente como para escuchar el resto de nuestra vida sin necesidad de que nadie cree ninguna nueva película estúpida o música machacona. Por tanto la industria del entretenimiento, por mí, puede hundirse e irse a la mierda para siempre. (bueno, la mayoría ya está en la mierda: no hay más que ver los productos que lanza). Así que, gritemos, ¡ya no necesito más! A ver si dejan de salir triunfitos a precio de genio de la música.

- Vayas a donde vayas (tiendas, centros comerciales, bares, restaurantes, incluso en la calle, ¡¡¡incluso ya en algunas iglesias!!!), tendrás que soportar un molesto hilo musical aunque no quieras. Si tengo que oir música cuando no quiero y gratis, ¿porque he de pagar por la misma música cuando quiero oírla? Al menos que la sgae me indemnice cuando me obligan a escuchar música que no quiero oír

- Ahora quieren cobrarnos un canon digital por cada cd, reproductor o incluso teléfono móvil que compremos. Aunque no lo usemos para música, cine ni ninguna actividad relacionada con autores y creadores Si ellos cobran aunque no les corresponda, ¿con qué ejemplo he de pagar yo cuando me correspondería?. Increíblemente, hoy leo que hasta el "líder" de la oposición, el muy prescindible Rajoy, candidato conservador al gobierno y defensor de cuanto interés especulativo, corporativo o empresarial exista, está en contra. Algo avanzamos.

- Los precios de dvd cds etc son sin duda excesivos y muy por encima no solo del valor de producción, sino del simple valor de lo que ofrecen. Además este precio es prácticamente igual, sea cual sea el valor del artista, sus ventas o sus derechos, lo que denota un cierto comportamiento oligopólico. Cuesta lo mismo uno de Shakira que uno de Circo Luso: y está claro que no todos provocan los mismos gastos de marketing, merchandising y campañas. ¿Porque tengo que pagar lo mismo (mucho) por cosas que no son lo mismo?

- La mayoría de los artistas ganan mucho dinero en otras actividades paralelas a su música. Venden relojes, coches, conciertos. Están pagados y subvencionados por cientos de compañías que los utilizan como reclamo. En estos caos, deberían de ser ellos los que nos pagasen.


Seguro que se te ocurren un montón de razones más. No te cortes en dárnoslas.

30 noviembre 2007

La puta de Babilonia, II

Efectivamente, después de haber leído un poco más sobre el tal Vallejo, confirmo mi impresión primera de que, aunque su opinión sobre la Iglesia me parece fundamentalmente acertada, su histrionismo le hace perder credibilidad al convertir los razonamientos en pura actuación teatral (mala).

Lo que demuestra una vez más que la discreción suele ser virtud que no da primeras páginas pero, a cambio, no lleva al ridículo ni a la pérdida de sentido.

Pero, supongo que tampoco le ayudaría a este hombre a vender libros.

24 noviembre 2007

La puta de babilonia

"Yo soy yo y el resto es ilusión y ruido"

Atraído por esta frase leo la entrevista a un autor de quien no he leído nada (Fernando Vallej0)

A medida que avanza la entrevista el autor se descuelga con lapidarias sentencias: "La Iglesia es mala por naturaleza, así como la noche es oscura. La maldad de la Iglesia nace con ella, o sea, por el 320 cuando la secta cristiana a la que le dio por llamarse a sí misma "católica", o sea, universal, se montó al carro del triunfo del emperador Constantino y desbancó a las otras sectas cristianas".


Bueno, me cae bien. Y me parece interesante su visión de la literatura: "La literatura es prosa (no verso) y la prosa es sonoridad, ritmo, música. Ninguna frase puede tener ni una sílaba de menos ni una sílaba de más o se jodió".

Lástima que mi pereza ante la ficción me retraiga tanto a la hora de coger un libro. Sino, me aventuraría con este La puta de Babilonia de Fernando Vallejo, aunque temo que tanta radicalidad pueda no ser más que la impostura torpe de quien adopta como pose el escándalo, cosa mucho más deleznable que un conservador bienpensante.

23 octubre 2007

Racistas en cercanías, padres despistados y psicólogos prescindibles.

Aquí tenemos de nuevo la estupidez de los tiempos: la ausencia de responsabilidad, el "yo no he sido", el "nadie es culpable".

Ayer pudimos asistir a dos ejemplos clamorosos de cómo la respuesta formal, correcta, edulcorada, instruida y formada lleva a la cima de una estúpida irresponsabilidad; frente a una respuesta natural, instintiva, casi salvaje pero sincera, que muestra que
en el fondo de individuos violentos queda un reconocimiento de culpa más natural que el que, sin embargo, demuestra una sesuda psicóloga.
Dos noticias estaban presentes en todos los informativos: un joven rapado (para dejar asomar más claramente su descerebramiento) pateaba a una inmigrante ante la indiferencia asustada de un vagón atestado de viajeros. En otro lugar, un padre de esos sin carné de padre, dejaba "olvidada" a su hija en el coche el tiempo suficiente para que muriese deshidratada.
Las reacciones a estos sucesos eran las naturales en cualquier persona: el asco y el desprecio que causaban ambos sucesos se vieron acrecentados por la intervención de una psicóloga para la que no tengo calificativos y de la que sólo lo puedo decir que refuerza mi sensación de que tales "profesionales" son absolutamente prescindibles, su "corpus teórico" un conjunto de naderías sin base y su aportación a la humanidad, un conjunto de pseudosaberes de autoayuda que no ayudan a nada.

La tal "psicóloga", que atendía a la familia de la niña muerta, salió a decir que lo más importante era evitar el sentimiento de culpa del padre. Porque en este caso, decía, "no es culpa de nadie, puede haber responsabilidad pero no culpa". Seguro que no sabía lo que es culpa y lo que es responsabilidad y la relación entre una y otra. El diccionario de la Real Academia dice que culpa es "una acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado". Así que, efectivamente, sí hay responsabilidad y la hay porque porque hubo una culpa antes.
Pero ¿cómo es posible que personas con una aportación tan negativa a un sociedad como esta "psicóloga", que pretende eliminar el concepto de culpa y subvertir el de responsabilidad tenga a su disposición un púlpito como las televisiones?
En el lado contrario, el agresor xenófobo, expelía excusas como quien vomita al verse amenazado por la cárcel. Pero tuvo un comportamiento más digno que la tal psicóloga al afirmar "claro que me siento responsable. La culpa es mía". En este caso daba una lección magistral a la tal psicóloga asumiendo su acción como una persona que sabe que no hay más responsable que uno mismo de los propios actos.

No admitía excusas de psicología barata. Nadie puso a su disposición un "psicólogo " de emergencia para afrontar su situación: sabía lo que había hecho y lo asumía con mayor entereza que la que podría proporcionar la individua que pretendía consolar a unos padres naturalmente destrozados (pues ellos también deben de tener clara sus responsabilidad y su culpa) con el miserable argumento de que nadie es culpable. Por supuesto que hay un culpable, lamentablemente, de un hecho indeseado e involuntario en el caso de la niña muerta: pero él es el responsable. Y solo podrá vivir con esa culpa y ese dolor.
Pero parece que los psicólogos se empeñan en intenbtar convertir la vida en algo dulce, cuyos malos momentos son algo superable gracias a su imprescindible ayuda. y solo consiguen una sociedad más débil e irresponsable.
Aún recuerdo como hace poco otro psicológo hablaba, tras una tragedia, del acompañamiento a las familias de las víctimas para conseguir la "necesaria evacuación emocional". Una terminología que parece recordar más bien a un evacuatorio digestivo, en un símil que convierte a las emociones en una mierda evacuable y que da idea de lo artificial y rimbombante de su "saber".

30 septiembre 2007

Bien educados, de Salvador Cardús

Este libro merece no sólo ser leído, sino también ser recomendado a todos los amigos, sean padres o personas con responsabilidades en la formación de los críos.

Partiendo de la base de que la función de padres/madres debería ser considerada como la más importante para la sociedad (junto a los maestros, la función que más tiene que ver con cómo la sociedad es y cómo va a ser) no deja de ser extraño que no sea necesario ningún requisito, formación o prueba de aptitud para ejercerla. No sólo eso, sino que es casi imposible encontrar una buena guía o "vademecum" que ayude a solucionar los problemas que se afrontan. Así que vamos tirando de intuición, experiencia y recuerdo de nuestros mayores para seguir adelante, mal que bien, e intentando que los hijos sean "de provecho" (y que la vida les aproveche).

Siempre he pensado, ante el comportamiento mal educado de algunos niños, que los padres deberían ser desposeídos de la patria potestad y, en algunos casos, cuando menos, encarcelados, sino directamente ejecutados, dado que no solo no aportan nada a la sociedad sino que la hacen sin duda peor.

En el libro que comento se hace una defensa de la "buena educación", de la "urbanidad" y las formas, desde una perpectiva abierta y superadora de esas viejas dicotomías entre lo rancio y lo progresista, al constatar que solo desde un respeto a las formas se puede producir una vida en sociedad, respetuosa con los demás. Y sólo desde el conocimiento y el respeto a esas formas se puede pretneder superarlas o "subvertirlas" si se quiere avanzar hacia formas sociales más justas.

Su ataque a los comportamientos "espontáneos" (entendidos como un "hago lo que me da la gana", sin freno ni consideración hacia los otros), hacia el discurso que prima el fondo sobre la forma (sin conocer el uno ni las otras) o su defensa de la "autorictas", son buenos puntos de partida para cuestionarnos ciertas formas de educación "amigable" y "coleguil" que se ha impuesto en ciertos ambientes y que lleva a una pérdida notable de poder de la sociedad en pro de un atroz individualismo anómico, irrespetuoso y , en última instancia, peligroso.

Su defensa de las convenciones, la sobriedad, la paciencia o el esfuerzo, de la autoridad y la obediencia, parecen defender una educación conservadora. No es así. El autor intenta dotarnos de armas para no caer precisamente en un tipo de educación que está favoreciendo cada vez más la prepotencia de los fuertes y la ausencia de respeto hacia los poderes mediadores. Creo que el que no obedece nada no sabe porqué no obedece. El que quiere cambiar la autoridad debe de saber qué autoridad alternativa desea, qué obediencia necesita. Por eso cierra uno de sus capítulos diciendo "seamos formales; es la condición de toda emancipación, ya sea ésta individual o colectiva".

En unas de las mejores páginas del libro se desarrollan las cuatro bases de la educación sobre la base del diálogo entre el Principito y el zorro. Primero; el reconocimiento del lugar al que se pertenece, la sensación de ser parte de algo, de un hogar o una sociedad. Segundo; la transmisión de valores, no universales, sino concretos y de utilidad en cada situación real a la que nos enfrentamos. Tercero; la necesidad de dedicar tiempo a la tarea, sin prisas, con paciencia. Y cuarto, evitar la retórica para dedicarse a lo práctico: no habla de grandes principios sino de normas básicas.

En fin, un libro muy recomendable y con el que me parece tremendamente difícil no estar de acuerdo.

23 septiembre 2007

La puta "noche en blanco"

Ultimo grito de la "cultura": la NOCHE EN BLANCO. Consiste en no irte a dormir una noche al año para ver las cosas que jamás se te ocurriría ir a ver los 364 días restantes del año: museos, xposiciones, performances...

"Me paso la noche sin dormir yendo a un montón de actos "culturales" (a los que nunca iria de no ser porque hoy salen en el telediario: Eso es que deben de ser importantes, dado que no tengo más criterio propio que juzgar según lo que me dicen los media).

Estoy medio alcoholizado gracias a que los bares abren toda la noche jodiendo a los vecinos que intentan dormir, pero con la sensibilidad etílico/sensible regurgitando belleza en cada uno de mis poros.

Ya está. Amanece. ¡Que bonito el amanecer entre la mierda, cubos de basura y gentuza borracha de Madrid! ¡¡Todo es tan hermoso!! No he aprendido nada, no sé nada más que ayer. Pero soy cool, moderno y cultureta: he hecho lo que el ayuntamiento, el ministerio, El Pais, El Mundo y otros cuantos mecenas culturales me han dicho que haga para sentirme parte libre del negocio que hoy conforma la cultura. Me voy a comprar ahora algo de Agatha o Armani: esos epítomes del arte actual."

¡Serán gilipoyas!

09 septiembre 2007

Capricho de Santoyo. Jaén

Si buscáis la oportunidad de comer en uno de los peores lugares del mundo, os doy la información necesaria.

Recientemente, volvíamos de pasar unos dias en el sur de Cádiz cuando, cansados de conducir y acercándose la hora de comer, decidimos darnos un momento de relax y disfrute comiendo en algún lugar cercano a la carretera y con cierta calidad.

Pensábamos elegir el Parador de Jaén, pero se hacía tarde y debíamos subir hacia el castillo donde se encuentra, desviándonos de nuestra ruta. Así que cambiamos de opinión cuando se apareció, justo al salir de la carretera nacional, un restaurante de CUATRO tenedores. Entramos sin dudarlo: Cuatro tenedores significa que debe de ser bueno, al menos suficente, sino excelso.

Entramos. Primera sorprea: somos los únicos comensales.

Segunda sorpresa: nos preguntan si somos fumadores y al decir que no, nos llevan a un rincon apartado y enano (caray!, si la mayoría de la gente saborea más el humo que la comida, mal empezamos).

Tercera y gran sorpresa: al lado de nuestra mesa, nuestra hija pequeña indica ¡Papá; mira! ¡¡un hormiguero!!

No era un hormiguero: era una cucaracha muerta asistida por un millonario cortejo de hormigas decididas a dar a su colonia un homenaje mayor que el que nosotros pensábamos disfrutar.

Llamamos al "maitre" (un joven con ese extraño aspecto que posee una gran parte de los jiennenses que conozco: muy altos y algo desgarbados: un tipo que solo he encontrado allí y que debe de responder a alguna extraña mezcla de razas que desconozco). Le pregunto cuando ha sido la última vez que una escoba ha pasado por esa zona y, como única respuesta escucho un "disculpe" y veo al hombre salir; volver al cabo de un rato, y barrer el escenario del entierro de la pobre metáfora de Kafka. Aun así, su esfuerzo no es suficiente para esquivar el millón de hormigas que por allí pululaban y, a lo largo de la comida, nos veremos varias veces sorprendidos con la espontánea amistad de varios miembros de la colonia que se acercan a saludarnos sobre el mantel de la mesa.

Tras este incidente, comienza la comida: Como aperitivo, un vulgar chupito de gazpacho (no nos gusta a ninguno el gazpacho, pero no es culpa suya. Sí es su culpa el coronarlo de una tira de jamón barato, como los restos de jamón que venden empaquetados para mezclar con guisantes u otros guisos).

Pasamos al siguiente hito. Como buen restaurante de CUATRO tenedores, todos los nombres son complejos y elaborados: pedimos una "merluza a la romana sobre crema de paella y pimientos con helado de sake": "¡Acojonante!; pero traiga la merluza sola porque es para la niña y el helado de sake no parece muy infantil".

Efectivamente: trae la merluza aparte acompañada de un plato con algo de muchos colores y totalmente indescifrable (parece la crema de paella y los pimientos). Tras probar el pescado sin nada de aderezo, se percibe a la legua el tufo amoniacal de los pescados más cercanos a la putrefacción que al mar. Aquella merluza se despidió de océano hace varias semanas. Es la excusa perfecta para nuestra hija, que odia el pescado, para no comer.

Nosotros esperamos aún un poco más, tras los insulsos chipirones de entrada, por el plato que habíamos pedido con la idea de no incurrir en un exceso de calorías: una ensalada "al foie de pato con no sé que sobre crujiente de algo".

La tal ensalada está compuesta por una cesta crujiente de galleta sobre la que vuelcan, tal y como vienen en el envase del supermercado, tres lonchas de jamón de pato - totalmente pegadas unas a otras (ya digo que tal y como vienen en el envase)-, unos tacos de foie grasiento, unos tacos de manzana oxidada (que debieron de ser cortados en la anterior luna llena) y unos trozos de lechuga amarronada y oxidada.

Dejamos casi por completo este plato y pedimos, ya con urgencia, la cuenta. La intención de huir del lugar cuanto antes. Prefiero no discutir con ellos tras el péwsimo servicio y la nefasta comida, confiando en que exista justicia divina o ley del mercado y que se huindirán en su propia miseria.

Nos trae la cuenta la camarera que nos ha atendido y que desconoce que el hecho de llevar guantes blancos no pretende mantenerla a ella limpia, sino mostrar que el local es limpio e impoluto, al mantenerse inmaculadamente blancos. Pero el objetivo es imposible , dado que las puntas de los dedos aparecen negras y guarras cuando traen la cuenta.

Moraleja: si vas a Jaén, no caigas víctima de los cuatro tenedores (quien se los ha dado? quien los justifica? quien se los mantiene?) del restaurante "Capricho de Santoyo".

04 septiembre 2007

La Aguzadera. Restaurante en la A4

Poco antes de llegar a Valdepeñas, en torno al km 198 según se va de Madrid, aparece el restaurante La Aguzadera.



Lo conocí hace algunos años en un viaje a Andalucía en el que caí en tal lugar de pura casualidad. Simpelmente porque estaba allí a la hora de comer.

Sin embargo, lo cierto es que este restaurante merece la vsiuta por sí solo, es un lugar tremendamente agradable, con servicio eficaz y atento, una comida muy destacable y un entorno especialmente agradables.

El hecho de que hayan triunfado y sean recomendados en numersoas publicaciones. Les ha llevado a ampliar salones. O al menos eso me parece, ya que en un principio siempre comía en su salón principal (a la entrada y junto a la barra) y, últimamente, nos han llevado ya en varias ocasiones a algún pequeño salón del interior edificio.

Pero las mesas situada junto a la barra, al lado de unas cristaleras que permiten disfrutar de todo el entorno, la tranquilidad y las conversaciones del local son mucho más gradables que los salones donde una mala insonorización y la pésima costumbre de poner unos altavoces con música mál equalizada hacen que el ruido se convierta en un compañero desagradable. Aún así, el esfurzo por agradar, el buen servico, la buena comida, y la posibilidad de comprar en la tienda adyacente alguno de los magfníficos quesos de La Mancha que se pueden degustar en la comida, hacen de este restaurante una de la mejores motivaciones parea eleir la ruta por carretera cuando se viaja hacia el sur.


Solo se puede añadir que son, además, especialmente amables con los niños, lo que les hace merecedores de nuestro cariño como padres y de nuestro odio cuando vamos con el deseo de disfrutar de cierta tranquilidad que suele acabar reducida a nada por esos odiosos enanos que nos joden la comida: más vale tomárselo con humor y disfrutar de la buena mesa que nos preparan en medio del páramo manchego, de una forma casi inesperada a la vera de la N-IV n La Aguzadera.