27 abril 2007

No al apoyo a los curas, aunque sean "rojos"


Ahora va a resultar que la iglesia católica ha de ser apoyada cuando es roja.
Partidos de izquierda, colectivos e incluso abogados se manifiestan a favor de la continuidad de las actividades de una parroquia de Madrid en favor de los desfavorecidos (creo que san Carlos Borromeo, en Entrevías) y que el arzobispado de Madrid (ese ente dirigido por el engendro malencarado y totalmente prescindible para la humanidad de Rouco) pretende cerrar porque que no se ajusta a sus cánones éticos o estéticos (parece que no les gusta que den misa vestidos de paisano o panes en vez de hostias o no se qué irracionalidad de entre tantas en las que la iglesia católica basa sus ritos milenarios, o sea, falsos).

Y ahí salta toda la falsa progresía de pose y pancarta y, con una postura tan irracional como la propia iglesia se manifiestan a favor de los curas censurados por ir en contra del muy conservador y protofascista Rouco.

Lo que debían hacer es censurar la actitud irracional del arzobispado y también, el hecho de que los censurados siguen el mismo tipo de pensamiento irracional. La ayuda que ellos prestan a los desfavorecidos, al igual que la prestada por tanta ong marketingniana limpia-conciencias (tema para hablar y no parar) debería ser asumida por un estado que no es capaz de garantizar un mínimo de seguridad y condiciones a todos sus ciudadanos.

Pero defender la continuidad del "ministerio" de esos sacerdotes es colaborar en la expansión del irracionalismo. Seguro que hay muchas batallas más interesantes y productivas que apoyar a un bando en una guerra interna entre creyentes en un más allá que además pretenden imponer a todos los demás.

Si algo hay que agradecer a individuos como Ratzinger y Rouco es que vuelvan a dejar en evidencia la verdadera naturaleza de su tinglado, que durante un tiempo, y en parte gracias a curas como los de Entrevías, intentaba adaptarse a un mundo más moderno y abierto intentando diluirse en él pero manteniendo a la vez la esencia falsaria, irracional y dictatorial de su credo.

15 abril 2007

Peñafiel: Hotel Convento Las Claras

Desciende la compra de viviendas según los diferentes indicadores publicados (el último, el de la Cámara de Comercio de Madrid) y contra lo que se pudiera pensar, el consumo aumenta. Es decir, no sucede que la genrte esté tan agobiada por comprar / pagar una casa que no pueda dedicarse a otra cosas, sino que llegados al punto de exceso de precios existente, renunciamos a la casa de nuestros sueños y dedicamos el dinero disponible a gastarlo en disfrutar de la buena vida.

La explicación cuadra con el hecho de que una semana antes de las vacaciones de pascua sea imposible reservar un hotel en casi cualquier punto de España. Única posibilidad final: un hotel en Peñafiel. ¿Peñafiel? Bueno, es famoso su castillo, para pasar un par de días puede ser suficiente.


El Hotel es un antiguo convento rehabilitado: Hotel Convento Las Claras.

Eso es lo que dice la publicidad. Porque, una vez allí, lo mismo pudo haber sido un convento que una cárcel, un almacén de la Mesta o un puticlub. Prácticamente no queda ningún resto visible ni reconocible de tal convento o bien, alternativa no descartable, el convento fue construido en el XVI por un adelantado del feísmo que se impondría en el XXI en todo el territorio español. En todo caso, dispone de las consabidas comodidades de todo hotel standard (y sin personalidad) actual: algo de diseño, música por todas partes (aunque a un volumen soportable) y, por supuesto, la joya de la moda de lo in para la clase media a la última: spa.

¿Como habremos podido vivir sin spa desde la caída del imperio romano hasta hoy? ¿Cómo perdimos la costumbre de las termas y el lavatorium durante tantos siglo? ¿Porque la recuperamos ahora que nos desertizamos? Seguro que esa ausencia explica nuestro retraso como pueblo desarrollado e industrializado. Igual que ya todo el mundo juega al paddle y no hay urbanización que se precie sin su pista (estoy convencido de que hay más jugadores de paddle dominguero que aficionados al futbol, por muy inimaginable que parezca) hoy la clase media se apunta a la moda del spa con compulsión de guarro histórico, convencidos de que Felipe II perdió el imperio por su escasa afición al baño.

Con la tontería del spa y tanta importancia dada al baño como actividad de ocio (y de pago, por supuesto) va el hotel y opta por no poner bañera en la habitación. Sólo ducha. Inteligente: así si quieres darte un baño pagas un extra por lo que antes estaba incluido. Precisamente el baño tranquilo en la habitación del hotel puede ser un placer mucho más agradable e individual que compartir una bañera un poco más grande con otras docenas de clientes vociferantes. Si, además, la ducha está tan mal diseñada, con media mampara a ras de suelo que provoca riadas e inundaciones y convierte el baño en una pista de patinaje, habremos de felicitar al hotel por haber conseguido unificar turismo cultural (convento rehabilitado) de salud (spa) y de riesgo (salida resbaladiza de la ducha) en un solo local.

En el lado positivo, buen servicio en recepción y un restaurante honesto, sin alharacas pero también sin excesos en los precios. Por el contrario la cafetería es insulsa e impersonal, mal atendida por una chica rusa que bastante tiene con intentar entender lo que se le pide y soportar a todos los clientes seguro que por un salario insuficiente (aquí la dirección del hotel también ahorra y prefiere mano de obra barata a mano de obra cualificada, con profesionales de la hostelería)

Pasemos a Peñafiel: pueblo interesante pero heterogéneo, que mezcla casas de nueva construcción con algunos restos de casas históricas en un conjunto urbano que, de haber sido más protegido, tendría algo más que ofrecer que la plaza del Coso. Junto a la consabida arquitectura religiosa a la que no pudimos dedicar todo el tiempo necesario, y los museos, el centro de atención se desvía al Castillo. Es ciertamente espectacular su visión desde cualquier punto de los alrededores. Una vez dentro, la monótona e insípida repetición magnetofónica que la guía hace de un par de folletos memorizados, resta todo interés a la visita que, en todo caso, complace a la masa, especialmente cuando pueden hacerse algunas fotos junto a un par de armaduras, que por su estado no deben de ser más antiguas que el actual estatuto de Castilla y León y probablemente han sido hechas en China (o Albacete, que al caso es lo mismo)

De Peñafiel salimos para intentar conocer otros pueblos de los alrededores y, sin quererlo, nos sale una pequeña ruta de los castillos: seguimos por Cuellar y Coca. Interesante Cuellar, que parece estar despertando al turismo pero todavía conserva zonas casi intactas o paradas en una foto de hace cuarenta años. De hecho, muchas casa interesantes empiezan a estar a puinto del derrumbe., Espero que, ahora que los desmanes urbanísticos están un poco más perseguidos y empieza a haber una cierta conciencia de conservación del patrimonio, consigan recuperar sin estropear lo que queda de hermoso en el pueblo. El castillo y la Muralla, junto al pequeño parque arqueológico son una sorpresa ya que carecíamos de información previa y resultan mucho más atractivos de lo esperado.

En todo caso, aquí y en Coca, prescindimos de las visitas al interior ya que solo existen visitas guiadas y son ya demasiadas las frustraciones que hemos soportado de estos presuntos guías en nuestras vidas. Solo en el norte hemos disfrutado de buenas guías: recuerdo especialmente la visita a Estella / Lizarra, así como Sangüesa u Olite: en general, Navarra parece cuidar especialmente su turismo buscando guías que realmente conocen su profesión y aman lo que enseñan.

03 abril 2007

Algo - Nada

"En el principio era la Nada. No había espacio. No había tiempo. No había ni energía. Pero había el principio cuántico, que afirma que debe haber incertidumbre, por lo que incluso la Nada se hizo inestable. Y las pequeñas partículas de Algo comenzaron a formarse."

Michio Kaku. Visiones. 1998

01 abril 2007

The Manhattan Transfer

Retomo a Manhattan Transfer. Supongo que a muchos les suena a rancio, pero a mí, después de algún tiempo sin oírlos, me generan una inmensa paz, alegría y el goce de disfrutar de un sonido limpio y hermoso .


Sus voces nos llevan a los cincuenta. A la América postbélica pero optimista, de un blanco y negro que empieza a sustituirse por el color en grandes producciones en cinemascope. Con viejos Buyck donde viajan traqueteando policías o gángsteres totalmente indistinguibles, siempre acompañados del detective ex-policía, divorciado y bebedor. Con trajes que empiezan a abandonar el entallado de los veinte y treinta para, poco a poco, ir mostrando que una época menos tendente al traje y las formas, va ganando terreno en una indumentaria más holgada e informal. Comienzan las camisas hawaianas a aparecer en algunas películas. Pero aún se mantiene, por lo general, una tendencia a que los protagonistas sean crueles pero elegantes. Imágenes de cine negro e historias de Jim Thompson, W. R. Burnett o Davis Goodies.

Pero también se adivina ya un nuevo mundo en el que aparecen todas las comodidades que hoy se han masificado. Creo que nada de lo que hoy consideramos imprescindible faltaba ya (los principales electrodomésticos, la televisión, por supuesto, el coche, ciertas actitudes...), pero se mantenía en una escala más humana. Se podían encontrar cosas ya casi desaparecidas: desde algunos rincones aún no machacados por el hombre, hasta una infancia más libre y espontánea.

Pero no sabría seguir explicando racionalmente porque me gustan los 40 y los 50, especialmente en su versión americana. Supongo que es una cuestión estética, de ambiente, heredada del placer extraño que transmite la pintura de Hopper y las películas de John Houston (o el fantástico Atraco Perfecto de Kubrick)

Manhattan Transfer recupera esa música como si fuera una última época clásica, bañándola con cierto estilo de los dorados veinte.

La última vez en que la forma podía ocultar el fondo, haciéndolo más soportable, antes de que las apariencias dejasen de engañar.

Ahora, ya todo es como se ve: cutre pero en color.

Menos mal que Manhattan Transfer, Harry Connick Jr. o Janis Siegel nos hacen recordar a Sinatra.

29 marzo 2007

Un regalo: un blog

Me parece fantástico este blog:

http://corazondebonobon.blogspot.com/


Como, probablemente, no lo conoceis, me apetece hoy convertirlo en regalo para los pocos que llegais hasta aquí.

22 marzo 2007

Inversión en vivienda frente a inversión en Bolsa

Inversión en vivienda frente a inversión en Bolsa

Según datos de la sociedad de tasación, desde diciembre de 1985 hasta diciembre de 2006, la evolución de precios de casas, bolsa e ipc ha sido:

IPC:                    237%

Vivienda:               257%

Bolsa (indice general): 1521%

En este periodo, la bolsa ha sufrido una caída importante durante la burbuja tecnológica (el índice general baja del 900,2 de dic 2000 a 661,9 en dic 2002) pero luego se recupera con fuerza. También hay bajadas más ligeras en el 92 y 94 (de 242 a 214 y de 322 a 285).

Las viviendas presentan datos muy positivos desde 1985 a 1990. Pero tiene una evolución dramática desde 1991 al 2000. En ese periodo se produce una estabilización o ligeras caídas que hacen que el precio medio evolucione desde 66800 en junio de 1991 a 67400 en diciembre de 2000. 10 años sin casi subida y con momentos de bajada sensible que alcanzan su cenit en diciembre de 1996  cuando la vivienda media se establece en 56000: una caída del 16%, más acusada si se compara en términos reales con la evolución del IPC que en el mismo periodo sube 58,5 puntos acumulados)

Es desde el año 2001 cuando se produce la famosa burbuja inmobiliaria que trae un crecimiento del 73% en el periodo que va desde diciembre de 2000  a diciembre de 2006, terminando los precios en un valor medio de 116000 euros frente a los iniciales 67400 de diciembre de 2000

En resumen: si en diciembre de 1985 hubieras invertido 10000€ en una casa, ésta costaría hoy 25700, dos veces y media más. Si se hubieran invertido en algún fondo referenciado al índice general de la bolsa, hoy tendríais 152.000€, 15 veces más (a pesar del estallido de la burbuja tecnológica en 2000).

La primera opción apenas supera la inflación sufrida (257% frente a 237% de IPC acumulado). La bolsa vence 6 veces al IPC.

Podéis buscar más información o confirmar los datos en:

http://web.st-tasacion.es/html/menu6.php

06 marzo 2007

Viaje relámpago a Roma

Extraña experiencia en Roma. A veces una inmersión intensiva puede generar una profunda sensación de integración. Mi primera experiencia aquí, nada más bajar del avión en Fiumicino, fue totalmente negativa: un aeropuerto viejo y gris; unos taxistas abordándote a la salida para que contrates un servicio de limusina; la parada de taxis apenas indicada, los taxistas jóvenes rapados con aros en las orejas y pinta de seguidores de Karadcik, conduciendo como locos a 160 por la autovía que une Fiumicino y Roma. Conducen por las isletas, no respetan ninguna norma pero, eso si, carácter latino obliga, intentan hacerse los simpáticos, narrando los monumentos que bordean el viaje y preguntan por Capello al saber que vengo de Madrid antes de clavarte 75€ por una carrera que los carteles del aeropuerto señalaban entorno a los 60.

Tras esta inmersión latina que casi me provoca el vómito, entro al rancio hotel Grand Plaza. Debió ser fantástico en plena belle époque. Un gran león de mármol inicia el pasamanos de la hermosa escalera. Pero en la habitación huele a polvo acumulado en sus moquetas y cortinones y a cañerías el viejo cuarto de baño, con radiadores tan historiados como la misma Roma.
Salgo a la ciudad y todo cambia.

Es espectacular, no por sus grandes monumentos sino por sus callejuelas, rincones, tiendas de antiguedades, de comida, sus tipos, sus guardias y carabineros... Sorprende el que sea tal y como su mejor estereotipo nos la ha transmitido.

Me doy un largo paseo y me recuerda en sus calles, empedrados, gentes, la vieja Lisboa que hoy sucumbe al imperio de Fnac, El Corte Inglés y Zara. Aquí también, por supuesto (Zara en la puerta mismo del hotel) pero muchas de sus pequeñas tiendas alcanzan un lujo exquisito encerradas en una esquina oscura de una via señalizada con estetica "imperial" (y aquí, imperio es César, no Bush)

Paseo y paseo con una sonrisa permanente ante la agradable sorpresa que asoma en cda cornisa, en cada esquina.
Asi como lo mas esperado muere ante la avalancha de turistas y masas (el Panteón, la plaza de España) una vidilla subterránea surge en cada pequeña tienda con artesanos trabajando, restauradores en su taller, pintores, trattorias... Tras los ventanales se adivinan cocinas de antaño, locales, de vida.
Los italianos, como me esperaba, repiten ( ¿o son el origen?) lo peor de los españoles (ruido, caos, desorden, anarquía, imperio del coche y la vespa...), con el problema además de que se les suman miles de españoles (porque se les oye en todas partes).

Pero, sin duda, Roma es una ciudad a la que he de volver con más tiempo. No para descubrir más cosas, (que también) sino para volver a disfrutar de esas pequeñas calles, tiendas, ventanas, rótulos, rincones... que rodean humildemente la impresionante herencia monumental.

04 marzo 2007

Banderas al viento

Mientras vuelo a Roma, acompañado de la luz del sol y la música de Serrat (Paraules de amor), una cerveza (para buscar el relax que 40 minutos de retraso y una caterva de vociferantes sevillanos me estan haciendo perder) leo un articulo que cuenta la rememoracion en Rivas, de la foto realizada por republicanos luchando en la batalla de Arganda frente a las tropas franquistas.
Me emociona este recuerdo de quienes han perdido una guerra en la que triunfó la barbarie frente a la legalidad, el progreso y el idealismo (por muchos problemas que pudiera haber habido en este bando, estoy convencido de su superioridad moral sobre el contrario, ahora que se lleva la equidistancia y el neutralismo).

Acompaña a la imagen la emoción de la derrota injusta. Aunque no me gusta la estética fácil del perdedor, aquí la cercanía no es cuestión de estética (siempre es mas fácil sentirse cerca del que pierde, porque la solidaridad con el perdedor tiene un componente de dominio: me solidarizo porque puedo, desde una posición de control; ante el triunfador solo cabe la concelebración o la envidia).

¡Qué lejos del aspecto pijo, facha, autosuficiente, lleno de odio, desprecio e irracionalidad de los ricachones de Serrano que el sábado acudían envueltos en la rojigualda a cantar el himno a la plaza de Colón!.

Cuando más hacía el esfuerzo cívico (republicano, en el sentido original de la palabra) por identificarme con esa bandera española y constitucional que nos debe de representar a todos en esta democracia compartida, otra vez la derechona se quiere apropiar de ella y del himno. Lo intentarán, hasta que consigan que volvamos a considerar como propio sólo el de Riego y como bandera la tricolor. Setenta años después, de nuevo exclusiones, banderas, enfrentamiento. Con la de cosas que se pueden disfrutar juntos, con la de cosas que hemos hecho juntos en los últimos 30 años por el país ¡qué puta manía de volver a buscar una excusa para la diferencia!.

25 febrero 2007

Entierros y aplausos (y Rajoy)

La costumbre de aplaudir en los entierros debe de tener su origen en las costumbres establecidas por esta sociedad de ocio y entretenimiento televisvo donde cualquier regidor exige el aplauso obediente del público asistente a cualquier programa estúpido, sea o no merecido, o aunque sea totalmente inconveniente tal aplauso.

Poco a poco la costumbre se extendió a todos los ámbitos hasta el punto de convertirse en tradición en los entierros. Creo, sin tener pruebas para ello, que empezó en los entierros de famosos (donde podría tener cierta justificación como continuación de los aplausos que, vivo, mereciera el muerto). Pero pronto se extendió a cualquier otro.

Y así llegamos a esta lamentable foto.


En ella, el tal Rajoy, un individuo que de no ser porque quiere llegar a ser presidente de este país resultaría patético, mantiene esa estúpida actitud y, como si se encontrase de clac de un teatro de variedades o como si estuviera asistiendo al reality show que escenificase su propia expulsión, se pone a aplaudir ante el paso del féretro de la soldado muerta. Creo que incluso su anterior (¿y actual?) patrón, el indigno Aznar, con su actitud de seriedad autoinfligida para aparentar la gravedad que su cerebro no alcanza, hubiera mantenido una actitud más circunspecta. Pero Rajoy es diferente. Esconde en sus silencios la nulidad de un pensamiento dirigido. Por eso, ante una situación como ésta se deja llevar por su carácter de público bienmandado y, ante el inexistente regidor, inicia el aplauso sabiendo que las cámaras están ahí.

Toda la dignidad que el momento y la fallecida merecen se pierde ante la indignidad de este pobre hombre que, pensando que no es suficiente para hacerle visible el respetuoso y triste silencio que guardan casi todos los demás asistentes (sólo otro aplaude: ¿su ayudante?) cree mejor ponerse en evidencia y atraer con su ruidosa manifestación las cámaras hacía él. Parece decir: “fijaos en mí: yo aplaudo; no solo estoy aquí sino que quiero que sepáis que estoy aquí; porque lo que importa soy yo, no la muerta”.

En su interior no parece haber tristeza. O, quizás, simplemente carezca de la sensibilidad y educación necesaria.

El campo: sucursal de la ciudad

Si queréis hoy disfrutar del silencio y la paz, olvidad “lo rural”. Quienes os recomienden pasar unos días de paz en un pequeño pueblo y en contacto con la naturaleza o no os quieren, o están sordos. No hay pequeño pueblo en España que no cuente hoy con unas cuantas urbanizaciones cercando los pocos montes que queden. Si es entorno a Madrid u otra gran capital, peor aún.

Os encontraréis con los macarras de pueblo en sus coches tuneados, con el vecino que descubre que la mejor hora para cortar la leña con su sierra mecánica es la primera de la mañana. También os encontraréis con este vecino y otros cien que no se resisten al encanto de una barbacoa al atardecer-anochecer-madrugada, con una buena ración de chunda-chunda acompañándola. Y con los perros de los vecinos (me refiero a sus animales), que se pondrán de acuerdo en darte un recital de aullidos a la hora en que empiezas a descansar de la barbacoa de sus dueños. Por supuesto, las motos de cross van ahora acompañadas de su evolución mutante: los quads. Y estos atronarán el campo, el pueblo y estoy seguro de que , si pueden irán a comulgar a la iglesia sin bajarse del quad (no lo veré aunque ocurra).

Hemos conseguido llenar los pueblos de todos los inconvenientes de la ciudad pensando que estábamos llevando a ellos las comodidades. Al final se han convertido en exposiciones de feísmo (lo peor de los arquitectos debe estar trabajando en estos pueblo) y además, dada la rapiña de suelo que sufre España, extendidas por todo el territorio sin lugar alguno para que la vista descanse.

24 febrero 2007

El ruido salta a las portadas

Varios artículos citas y problemas insisten en el asunto del ruido que nos acompaña cotidianamente hasta parecer que realmente fuese una preocupación habitual.

Tras la película “El silencio” (que quizás motiva el resto de citas), en la prensa aparece un artículo sobre vecinos con problemas de ruidos y asociaciones contra esta plaga en El Pais Semanal de hace unas semanas. Después, la prohibición del carnaval de Tenerife vuelve a llevar los problemas de ruido a portada (mientras unos energúmenos lo defienden haciendo referencia a la lucha antifranquista: como si luchar contra una dictadura o contra una ley que protege el descanso de los vecinos fuese comparable. Esto demuestra que la diferencia entre el revolucionario y el rebelde estriba en saber escoger las causas contra las que se lucha o en luchar contra todo sin causa).

Por último, la sentencia contra el ruido en zonas de Zaragoza, que obliga al ayuntamiento a indemnizar a los vecinos por las molestias causadas por los bares (la asociación promotora de la demanda había salido precisamente en el reportaje de EPS) vuelve a hacer evidente que este es un problema contínuo.

En la Ser, el evangelista Francino hace una buena obra y convoca un concurso de lugares ruidosos haciendo de nuevo relevante el problema a partir de un nuevo estudio que sitúa a España entre los más ruidosos países del mundo (que bien se nos da ser lo peor) Sin duda, en un mundo que degenera, la encuesta recién publicada que dice que España es el país más deseado como lugar de trabajo por los trabajadores occidentales solo puede ser indicador de que somos el paraíso de los curritos garrulos y de los hooligans de todo el orbe.

Sin embargo, este asalto a los medios no parece ir acompañado de soluciones y, ni siquiera de una tendencia positiva: el carnaval de Tenerife se celebra y acaba pareciendo que los vecinos antirruido son los intolerantes y que han de pedir perdón. Los ayuntamientos siguen permitiendo botellones, fiestas y grandes torres de sonido. Y hasta los músicos son cada vez más incapaces de controlar la música que emiten y les da igual una mala y ruidosa ecualización.

Ojalá todo este ruido momentáneo en la prensa sobre el molesto ruido sea preludio de que el problema se convierte en preocupación generalizada y de que se toman medidas en el asunto. Pero hay que ser escéptico. Cuando hasta un melómano como Gallardón se convierte en alcalde ruidoso e, incapaz de hacer algo por el silencio, degenera en cómplice de los ruidos, es que jamás conseguiremos extirpar este cáncer.

28 enero 2007

El Gran Silencio. Silencio curil

Me gustaría creer que la demanda de silencio empieza a ponerse de moda. Igual que el regetón (o ragetón o como demonios se llame) o los malditos bongos y sus incansables percuteros llegan a ser un símbolo, una marca, de masas sociales, ¿porqué no convertir el silencio en algo “in”, “fashion”, “cool”? La verdad es que ya sólo esas palabras me provocan urticaria. Pero sí creo que estaría bien que se pusiese de moda.

La película “El gran silencio” de Philip Groening, ha tenido un notable pequeño éxito dentro de su marginalidad. No la he visto (oírla era imposible :-) ).



Una película sin una sola palabra, sin chistes malos en el momento de la muerte, sin explosiones, persecuciones, tiros, música, banda sonora… puede ser un buen síntoma. Sin embargo, me temo que el éxito proviene tan solo de ser un producto único que se ha encontrado un nicho pequeño y virgen. Y aún así, un nicho en el que se mezclaban amantes del silencio y neoespirituales conservadores y católicos atraídos por la vida monacal mostrada. Pues lo que faltaba, que el silencio se acabe vinculando a formas pseudoreligiosas para rematar su ya escaso prestigio. Que acabe sirviendo para el proselitismo religioso en lugar de para la educación en los valores de respeto y civismo que deberían estarle asociados. De esta no lo ponemos de moda. No para mí. Prefiero otra ruidosa persecución de coches en San Francisco (con Steve McQueen al volante, por supuesto).

Políticamente correcto

Asociación de Padres de Niños Diferentes con Cuidados Especiales.
Todos podemos imaginarnos a que se refieren. Pero la manía de la perífrasis políticamente correcta lleva a cimas de la estupidez nominativa como ésta. Estos niños y sus padres merecen todo el apoyo y respeto y por eso no voy a escribir todo lo que tan cretino nombre puede provocarme. Pero se agradecería que obviasen la búsqueda de retorcidos nombres que no hacen más que mostrar lo incómodos que se encuentran con la realidad tal y como es.

20 enero 2007

Antonio Lobo Antunes.

"Cómo se te ocurre querer ser feliz conmigo, nadie es feliz conmigo, soy un aburrido. No me gusta convivir, no me gusta salir, no me gusta el cine, no me gusta la playa, ni siquiera me gusta cenar fuera, me gusta quedarme en mi rincón y que no hablen conmigo. ¿Qué rayos de felicidad podría darte? ¿Que te quedaras también en un rincón, aburriéndote? Además, no me fijo en las fechas: en tu cumpleaños, en el mío, en el día en que nos conocimos y por lo tanto no regalo flores, no doy besos, no doy abrazos, no celebro nada, no te dejo con lágrimas en los ojos, conmovida, poniendo rosas en los jarrones, Me gusta pescar. [...]
Me da pena. Palabra de honor que me da una pena enorme y el cuchillo, desmañado, vuelve a fallar con el melocotón. Me apetece, fíjate, regalarte flores. No te las regalo. Abrazarte. No te abrazo. Fijarme en las fechas. No me fijo en ellas. Me quedo aquí con las manos sobre las rodillas. Y, como no me gusta salir, si me invitas a tu boda, discúlpame, pero no voy a ir. Participo en el obsequio de los compañeros de trabajo

-Faltas tú, Guedes

y me quedo reflejado en el tablero de agua negra del escritorio, temblando."



El artículo de Antonio Lobo Antunes en las páginas de El Pais cada sábado, casi, provoca un placer que hace inútil toda palabra añadida. ¿Qué se podría decir después de leerle? Solo que uno tiene una enorme envidia sana por ese regalo maravilloso de la belleza escrita.

Y para expiar ese pecado, solamente se me ocurre la no penitencia de seguir leyéndole.

14 enero 2007

Una breve Historia de casi todo

Aunque hace ya tiempo que leí este libro, solo el hecho de que su lectura fuera anterior al inicio de este blog explican que no lo haya recomendado antes. Y es que, sin duda, su lectura ha sido una de las más agradables que recuerdo en mucho tiempo.

Solo puedes acabar lamentando no haber descubierto este libro antes. O que quienes debieran en cualquier escuela fomentar el amor por la ciencia, estén tan lejos de transmitir la pasión y el placer que genera. Si fueran en esto más hábiles, nuestras sociedades serían mejores (estoy incluso convencido de que habría menos tunning, menos dancing y menos piercing).



Ahora, aprovechando que recientemente he visto una nueva edición, casi de lujo, en tapa dura, con ilustraciones (se nota que ha sido un éxito) no quiero dejar de aprovechar este pequeño foro para que los pocos elegidos (autoelegidos? :-)) que lo leen puedan reparar en él, si no lo han hecho aún.

Como su título indica, el libro pretende narrar la historia del universo. Mejor dicho, condensar el conocimiento científico sobre todo el Universo: desde la astronomía y la cosmología a la biología o la geología.

Tan agotadora misión es cumplida con éxito por Bill Brixton, de profesión periodista, al parecer. Y lo logra con una escritura entretenida, ágil, llena de sentido del humor. En la atractiva narración de la evolución de los conocimientos del hombre sobre su entorno muestra una erudición que no cae nunca en la pedantería. Al contrario, su inmensa documentación se muestra de forma natural y agradable.

Mezcla tanto la descripción del avance del conocimiento como las vidas, aventuras e interrelaciones de los principales científicos de la historia. Al tiempo, multitud de anécdotas hacen aún más agradable y ligera la lectura y, en muchas ocasiones, nos ilustran sobre la personalidad o el entorno de estos científicos. En otras ocasiones, saca a la luz científicos olvidados u ocultos por el brillo de otros con igual mérito pero mayor suerte.

De especial mención resulta el sentido del humor que aplica en todo el libro y que hace que la lectura se convierta en un placer a pesar del tema tratado. Así, en uno de los primeros capítulos, cuando intenta explicar los avances en la física actual, acaba reconociendo que "vivimos en universo cuya edad no podemos calcular del todo, rodeados, de estrellas cuya distancia de nosotros y entre ellas no podemos concer, lleno de materia que no somos capaces de identificar, que opera según leyes físicas cuyas propiedades no entendemos en realidad..."

Recomendacion: Prince at The Alladdin

Hacía tiempo que no escuchaba a Prince. La última vez que lo disfruté hasta alcanzar un pagano nirvana fue viendo un video con un concierto en directo cuyo título, lamentablemente, no recuerdo (aunque creo que era el Sign ‘o’ the times). Unos martinis nos ayudaron a alcanzar el punto de disfrute necesario. ¡Caray!, ahora que lo pienso, hace unos quince años de aquella noche!!

Su recuperación, como casi todos los momentos gozosos, proviene de lo inesperado: La única compra de navidad que he hecho fue la de un dvd infantil para mi hija. Temeroso de acudir en tal época a la Fnac y morir entre la masa de desesperados consumidores navideños, opté por probar suerte en un centro comercial más cercano.



Por suerte no fue necesario ni entrar al Alcampo que nuclea el horrendo lugar. A la entrada del centro un pequeño puesto temporal, poco más que una mesa desplegable, ofrecía unas decenas de dvd’s. Entre ellos el infantil que buscaba.

Pero también disponía de, entre otros muchos dvds musicales, este de Prince que opté por regalarme.

Una vez escuchado, me ha dejado un magnífico sabor de boca. Funky puro, con toques de jazz y electrónica. La diversidad y originalidad que esperamos de Prince completada con su más típica vis estrambótica. Elegancia visual, buen sonido, mucho ritmo y la colaboración impagable de Maceo Parker colaborando a que la fiesta sea total. Las colaboraciones de los vientos (dos saxos y trombón) y del piano toman en ocasiones todo el protagonismo y convierten el concierto en algo mucho más allá de un pop banal.

Muy recomendable

13 enero 2007

AVT

Resulta curioso ver como puede conjugarse la Asociación de Victimas del Terrorismo con la palabra Fascista.
Comprobad sino, como es casi indeferente el lugar donde la coloques; en casi cualqiera podría cuadrar:
Asociación Fascista de Victimas del Terrorismo
Asociación de Victimas Fascistas del Terrorismo
y, por supuesto,
Asociación de Victimas del Terrorismo Fascista.

Aunque, quizás, la segunda es la menos indicada, es lamentable comprobar como se despeñan hacia la primera.

08 diciembre 2006

El lujo del silencio

Que el silencio es el único verdadero lujo se puede comprobar en el hecho de que es el único bien prácticamente inaccesible salvo para auténticas fortunas.

Los demás, las masas, seguiremos siendo vulnerables al permanente ruido de los infinitos estúpidos que nos rodean.

Poesía: David Leo Garcia



Viandante, póstrate ante tus monarcas,
quédate celebrándoles su fallos
mientras que la mediocridad diluvia.

Nadie ha ungido con brea nuestras arcas.
Para este alud no armaron pararrayos.
Ningún portal guarece de esta lluvia



Las dos últimas estrofas de uno de los poemas de David Leo García bastan para hacernos una idea de la atractiva poesía de este joven que con 19 aprovechados años ha ganado ya el Hiperión de poesía.

Su libro Urbi et Orbi, aún reconociéndome poco lector de poesía (Valente, Ángel González y poco más), me ha encantado.

La difícil búsqueda del libro (no se puede decir que sea un best seller y la poesía no es el estilo que más cuidan las librerías: obviamente por culpa de los lectores. O de su ausencia) ha merecido la pena.

Ahora que ya está en mis manos, leo de nuevo:

Llegó el hastío, no llegó el asombro,
Llegó el dolor, no regaló impurezas.
Muere la turba. No desprende escombro.

03 diciembre 2006

Son d'Aneu. Más románico en el Pirineo

Del último viaje por Pirineos quería destacar un pueblo fuera de las rutas más comunes y, sin embargo, meritorio como punto destacable del románico de la zona.



Son d’Aneu es, al parecer, el pueblo habitado a mayor altitud en estos valles pirenaicos, según indican unas guías que no voy a poner en duda.

Se llega a él cogiendo una desviación a la derecha según se baja de la Bonaigua a Esterri d’Aneu, poco antes de llegar a éste último. La pequeña y estrecha carretera sube al borde de un precipicio que se hace especialmente cercano y probable cuando nos encontramos de frente con un gran camión de ganado. Supongo que conocedor de la zona y confiado, apenas frena ante nuestra presencia e, increíblemente, tras haberme echado lo más al borde que considero posible, pasa sin siquiera rozarnos, a pesar de que desde el retrovisor veo que apenas cabría un dedo entre nuestras carrocerías.

Unos centenares de metros después, y esperando no encontrarnos con algún autocar de excursionistas en la misma carretera, damos ya con el pueblo. Es muy pequeño (dicen que 25 habitantes), aunque también hasta aquí han llegado los andamios y las grúas.

Destaca la Iglesia, encerrada tras un muro de función defensiva y precedida por un pequeñísimo terreno. Da la sensación de una fortaleza a escala, donde el campanario hace la función de torre vigía separado del cuerpo principal de la iglesia. En el lado opuesto al campanario y defendiendo la entrada una torre hoy “del reloj” ayer, lugar de convocatoria de los habitantes para rogar ante inclemencias del tiempo y, mucho antes, defensa frente al enemigo (este valle fue el último, al parecer, en mantener la independencia del Cataluña).

La iglesia, claramente de origen románico, dispone en su interior de un retablo gótico y unos frescos del XVI ó XVII en proceso de restauración. Un paisano ya mayor nos comienza a contar en catalán la historia del monumento. Al darse cuenta de que no le entendemos pasa al castellano y nos sigue contando la historia. Lo más interesante: la pila bautismal románica con relieves toscos geométricos y un esquemático asno. Pensar en un bautizo por inmersión en esta fría piedra de este frío pueblo de los nevados Pirineos da temblores. Y hace pensar que el despoblamiento de la zona tendrá en parte que ver con todos los críos que no sobrevivieron a tan temerario bautismo.



También destaca un depósito pétreo con forma de arca y decorado con leones, con dos compartimentos para el agua y el aceite que debían conservarse en la iglesia para las ceremonias y para iluminación.

Frente a la iglesia, un refugio de montañeros permite ver algunas fotos con imágenes de un entorno nevado, agreste y solitario, ante una cerveza del tiempo. Muy fría.