16 julio 2007

El Galpón José Luis: Milagro a la hora del Café

Ya he comentado en varias ocasiones lo difícil que es encontrar un lugar agradable donde desayunar en esta ciudad (Madrid) en la que la hostelería pierde calidad por horas, el café se ha convertido en un aguachirli asquerosa y a las siete y media de la mañana cualquier cafetería tiene el mismo volumen musical que un after hours.

A esto se le va sumando que, si ya el local no acompaña, el paisanaje a esas horas lo empeora, pues deja bastante que desear en su educación y civismo.

Creo que conozco ya casi todos los locales en varios kilómetros a la redonda. He estado yendo por temporadas a diferentes cafeterías, muchas de ellas propia de desayuno obrerete acompañado de carajillo y fritanga, con densa niebla de tabaco y voces a decibelios insuperables.

Finalmente, he encontrado ya hace tiempo un lugar medianamente decente: agradable, con buen servicio, camareros de uniforme, poca gente, un café normal (no se puede ya pedir más: simplemente sabe a café mediocre, al menos si lo pides cargado para evitar que sea agua manchada). En fin, un lugar agradable, además de un local moderno, bonito y limpio. Se trata de un local de la cadena José Luis llamado El Galpón (en el polígono industrial de Alcobendas).


La única pega es que a esas horas somos pocos y la gente de la cocina se despacha a gusto con sus voces y la música lolaila que les debe permitir enchufarse a la vida por la mañana.

Pues bien, la sorpresa es que el viernes pasado estaba alguien con más "galones" que el resto del personal a esa hora y les estaba echando una bronca monumental (y nada discreta) por tener la música. Al grito de "esto no es una discoteca" apagó la radio y dejó indicado que se había acabado eso de poner la radio a tal volumen.

Yo estaba encantado. No podía imaginarme que, a aquellas horas, me pudiera encontrar allí a alguien con mis mismas manías. Juré fidelidad eterna al local y disfruté los últimos sorbos del café con una paz infinita.

Lamentablemente, parece que luego llegó la negociación y los siguientes días volvimos a las andadas, aunque, eso sí, un volumen más discreto de lo que ya lo era antes (en realidad la música estaba en la zona de cocina, no en la de atención al público.

Si a esa cierta paz le sumas que apenas hemos coincidido nunca más de 10 personas, que es amplio, que si quieres una tostada de pan con aceite a veces tienen unas fantástica chapatitas y que el servicio se esmera en atenderte correctamente, entonces puedes perdonarles hasta la fascistada de que la única prensa que tengan disponible sea la deportiva y las ultramontanas El inMundo, La sinRazón y el ABC.

Como restaurante solo lo he probado en lso menús diarios y es bastante vulgar. Queda pendiente ir alguna noche a cenar a su terraza que, en época menos calurosa puede resultar bastante agradable a pesar del entorno industrial en que se encuentra.

15 julio 2007

Los 70

Todo fue soportable hasta los 70

01 julio 2007

María Bethania: Maricotinha ao vivo"

Tras unos días de cambio e inestabilidad, se va acercando de nuevo la calma que permite la reiteración de lo bueno conocido, el disfrute de lo que no necesita ser descubierto, y el descubrimiento de algunas cosas que merecen ser disfrutadas.

Podré prescindir por fin del cabreo inherente a la función consumidor (perceptible en mis últimos posts: lo siento), para centrarme en el gozo sibarita y autista que provoca el conocimiento claro de mis sensibilidades.

Un síntoma de la vuelta de la tranquilidad es tener tiempo para disfrutar de esas músicas que se unen a la vida como si no mereciese la pena vivir sin ellas.

María Bethania forma parte de esos pocos autores que se convierten en indispensables desde el primer día que los escuchas. Es fantástica además en directo (en los discos y dvd que he visto, pues nunca he ido a un concierto suyo: mi creciente sociopatía me lo impide)



Hoy he vuelto a escuchar "Maricotinha ao vivo". No solo la música es excelente. Las letras, como en casi toda la bossa, son maravillosas, hasta el punto de que algunas se reducen a un mero recitativo emocionante.

Cuenta Caetano Veloso, hermano de Maria Bethania, en su autobiografía "Verdad tropical" que el eligió su nombre cuando tenía cuatro años, sacándolo de una canción que decía "María Bethania, tu es para mim / senhora do engenho". Parece entonces que ambos son producto de la música desde la infancia. Ambos llenan nuestras vidas de música. Ambos son una exquisita razón para la envidia y la insatisfacción.

Muchas de sus canciones me parecen excelentes. Pero me resultan especialmente hermosas las de "Quereres" (compuesta por Cetano Veloso)

"Eu te quero e não queres como sou / não te quero e não queres como és / Onde queres comício, flipper vídeo/ e onde queres romance, rock'nroll / Onde queres a lua eu sou o sol/ onde a pura natura, o inceticídeo / E onde queres mistério eu sou a luz"

Y, desde luego, aunque no está en este dvd, pero sí en el también genial "Maria Bethania ao vivo" la letra de Reconvexo (también del hermanísimo):

"Eu sou o preto norte-americano forte com um brinco de/
ouro na orelha/
Eu sou a flor da primeira música,/
A mais velha e mas nova espada e seu corte/
Eu sou o cheiro dos livros desesperados, sou Gitá gogoya/
Seu olho me olha, mas não me pode alcançar/
Não tenho escolha, careta, vou descartar/
Quem não rezou a novena de Dona Canô/
Quem não seguiu o mendigo Joãozinho Beija-Flor/
Quem não amou a elegância sutil de Bobô/
Quem não é recôncavo e nem pode ser reconvexo."

Si Caeteano genera estas letras casi perfectas, la interpretación de María las mejora y nos mejora el disfrute de unos momentos que se hacen cortos pero se recuerdan eternamente.

16 junio 2007

Mierda Ikea: el infierno de la des-atención al cliente

La primera vez que fui a Ikea me prometí no volver jamás a semejante antro. Ayer, lamentablemente, incumplí mi promesa. En pleno proceso de mudanza y estando cerca de allí, decidí acercarme para comprar algunos básicos que pensaba que me llevaría poco tiempo y sufrimiento.

Error mortal: en Ikea, si pueden hacer algo para joder al cliente, lo harán.

Me decidí por unas sillas y una cajonera. Ya sabéis que en estas tiendas el cliente apunta en un papel en qué parte del almacén está lo que quiere, va hasta allí, lo carga, lo paga y se lo monta en casa.

En resumen, Ikea lleva de la fábrica al almacén los productos y luego te dice que los busques y te las apañes. Este es el concepto de negocio. Obviamente, es barato. Solo faltaba.

Pues bien, este concepto, ya molesto para el cliente de por sí, se encargan de hacerlo lo más incómodo posible. Llegado al almacén donde debía coger las tres sillas que necesitaba, sólo quedaba una. Pregunto al único encargado que veo en información y, tras 10 minutos de espera a que atienda a la cola que se le había formado (me refiero a la cola de personas, no a que le haya salido cola, aunque la mayoría de los empleados aquí parecen bastante animales) me indica que "si no hay más, ya no habrá hasta mañana".

Decido pasar de la que quedaba y comprarlas en otro sitio (no pienso volver mañana) y opto por llevarme sólo la cajonera. Ésta, no sé porque extraña razón no responde al sistema básico: hay que pedirla a un dependiente que te entrega una nota para que la pagues en caja y luego ir a otra ventanilla (Preparación de pedidos) y allí te la entregan.

Otros 10 minutos de cola en la caja para pagar (¿cómo puede haber tanta gente y tan pocas cajas abiertas? En la publicidad prometían que si hay más de tres personas abren otra caja; ¡mentira!) y voy a la siguiente parte del proceso donde de nuevo espero turno (5 minutos).

Entrego la nota y me indican que debo esperar entre 15 y 20 minutos a que me lo preparen. Alucino. En tiempos de espera llevo ya más de media hora que, sumada al tiempo que pasas entre pasillos y dando vueltas para encontrar lo que buscas, se acerca a la hora el total dedicado a comprar la mierda de la cajonera que luego he de montar en mi casa.

Me largo de esta mierda de sitio con la seguridad de que solo volveré a entrar en él si el señor presidente de Ikea secuestra a mi hija y amenaza con matarla si no le compro de nuevo. Situación que espero que no se dé nunca porque creo que no cedería al chantaje.

No entiendo el éxito que ha acompañado a estos sitios a no ser que realmente los apuros económicos afectaen a un mayor porcentaje de población del imaginado. Aún así, el aspecto de algunos de los visitantes indica que no es solo por el precio, lo que me hace temer que, efectivamente, la humanidad se encuentra en un proceso de involución temible que hace que de verdad les guste comprar aquí, entre la masa, el ruido, el desorden y la falta de servicio.

Bendito sea por siempre El Corte Inglés.

10 junio 2007

Cambios, ruidos, agobios...

Días de cambio e incertidumbre: mudanza de casa, cambios laborales (nueva dirección), permanente necesidad de elegir, falta de tiempo y sensación de no disponer de esos momentos de sobra en los que puedes disfrutar de un poco de paz, silencio y ausencias.

Pero pronto llegará agosto. Espero que en un mes o mes y poco hayamos encarrilado todo y pueda volver a construir una monotonía de rutinas que me hagan sentir que la vida es un hogar pacífico.

03 junio 2007

El origen liberal de la crisis de valores

Josep Ramoneda defendía hace pocos días que la crítica de Sarkozy a las ideas de Mayo del 68 eran un error desde una postura novedosa e interesante.

Defiende que mayo del 68 no fue sino el inicio de una revolución liberal que tomo la excusa de aquella ruptura con los valores tradicionales para liberarse realmente de toda atadura moral del capitalismo para llegar a la eclosión actual de liberalismo total en lo económico (¿os acordáis cuando la sociedad tardofranquista advertía de la confusión entre libertad y libertinaje? Ninguno de aquellos habla hoy, sin embargo, de libertinaje económico. En economía no hay límite posible a la libertad).

Y también en la moral y los valores, se han roto todas las referencias y nadie se atreve a definir un marco en el que se haya de encerrar el liberalismo. Nadie se lo exige.

Lo malo es que nos hemos creído todo ese ruido que el pensamiento dominante, los líderes conservadores, los medios neoliberales, pregonan. Eso de que la izquierda es el origen de la crisis de los valores, contra la que solo la derecha y los conservadores (y esas malditas religiones) pueden poner coto.

En realidad la ausencia de valores es el marco ideal del actual liberalismo: solo la ausencia de moral explica que lo económico se convierta en última explicación de la bondad o maldad de algo.

El pensamiento crítico (no se si decir izquierda sirve de algo o aclara más que confunde) sigue siendo la única forma de búsqueda actual de una referencia moral. La única forma de sustituir el mero valor económico por un sistema de valores con algo de humanismo dentro.

24 mayo 2007

El principio de autoridad ha muerto

Nueva entrevista con con el casi mágico Rafael Sánchez Ferlosio, un escritor que ya no es ni quiere ser de este mundo. Entre los párrafos de la entrevista, una perla espectacular: "nadie convence a nadie de nada".

La frase es lapidaria pero cierta. Cuando el mundo se inunda de individualismos y relativismos (y no lo digo con el mismo fin que Ratzinger; a éste le aplico la canción "relativismo y hedonismo / son las causas de nuestro optimismo") es fácil comprobar cómo se exige que la opinión de cualquier imbécil sea respetada como si fuese la de un docto sabio. Nadie admitirá ser convencido por otro porque cualquier otro tendrá siempre menos razón que el magnífico intelecto de nadie.

Solo la ciencia a veces consigue cambiar algunas opiniones. Pero no es por convencimiento, sino por demostración.

En el resto de cuestiones, toda opinión encontrará siempre una razón para ser mantenida contra viento y marea. Aunque los hechos la nieguen: se dirá que los hechos hechos son tergiversados por cualquier extraña conspiración ultrasecreta (conspiración ultrasecreta que, sin embargo, cualquier imbécil redneck o lector de Pedro Jeta es capaz de descifrar).

Así que sigamos refocilándonos en nuestro magnífico y recién descubierto ego absoluto. Sigamos considerándonos patrón universal de gustos, opiniones, razones. El principio de autoridad ha muerto. Todo es lo mismo. Nacho Vidal es más conocido y reconocido que Gore Vidal. El bongo es más respetado que una sinfónica. El grafiti es arte y los museos meros espectáculos (que hay que ver, sin admirar).

Mierda.

11 mayo 2007

Calor

En Madrid, el verano no se acerca. Cae como una piedra.

27 abril 2007

No al apoyo a los curas, aunque sean "rojos"


Ahora va a resultar que la iglesia católica ha de ser apoyada cuando es roja.
Partidos de izquierda, colectivos e incluso abogados se manifiestan a favor de la continuidad de las actividades de una parroquia de Madrid en favor de los desfavorecidos (creo que san Carlos Borromeo, en Entrevías) y que el arzobispado de Madrid (ese ente dirigido por el engendro malencarado y totalmente prescindible para la humanidad de Rouco) pretende cerrar porque que no se ajusta a sus cánones éticos o estéticos (parece que no les gusta que den misa vestidos de paisano o panes en vez de hostias o no se qué irracionalidad de entre tantas en las que la iglesia católica basa sus ritos milenarios, o sea, falsos).

Y ahí salta toda la falsa progresía de pose y pancarta y, con una postura tan irracional como la propia iglesia se manifiestan a favor de los curas censurados por ir en contra del muy conservador y protofascista Rouco.

Lo que debían hacer es censurar la actitud irracional del arzobispado y también, el hecho de que los censurados siguen el mismo tipo de pensamiento irracional. La ayuda que ellos prestan a los desfavorecidos, al igual que la prestada por tanta ong marketingniana limpia-conciencias (tema para hablar y no parar) debería ser asumida por un estado que no es capaz de garantizar un mínimo de seguridad y condiciones a todos sus ciudadanos.

Pero defender la continuidad del "ministerio" de esos sacerdotes es colaborar en la expansión del irracionalismo. Seguro que hay muchas batallas más interesantes y productivas que apoyar a un bando en una guerra interna entre creyentes en un más allá que además pretenden imponer a todos los demás.

Si algo hay que agradecer a individuos como Ratzinger y Rouco es que vuelvan a dejar en evidencia la verdadera naturaleza de su tinglado, que durante un tiempo, y en parte gracias a curas como los de Entrevías, intentaba adaptarse a un mundo más moderno y abierto intentando diluirse en él pero manteniendo a la vez la esencia falsaria, irracional y dictatorial de su credo.

15 abril 2007

Peñafiel: Hotel Convento Las Claras

Desciende la compra de viviendas según los diferentes indicadores publicados (el último, el de la Cámara de Comercio de Madrid) y contra lo que se pudiera pensar, el consumo aumenta. Es decir, no sucede que la genrte esté tan agobiada por comprar / pagar una casa que no pueda dedicarse a otra cosas, sino que llegados al punto de exceso de precios existente, renunciamos a la casa de nuestros sueños y dedicamos el dinero disponible a gastarlo en disfrutar de la buena vida.

La explicación cuadra con el hecho de que una semana antes de las vacaciones de pascua sea imposible reservar un hotel en casi cualquier punto de España. Única posibilidad final: un hotel en Peñafiel. ¿Peñafiel? Bueno, es famoso su castillo, para pasar un par de días puede ser suficiente.


El Hotel es un antiguo convento rehabilitado: Hotel Convento Las Claras.

Eso es lo que dice la publicidad. Porque, una vez allí, lo mismo pudo haber sido un convento que una cárcel, un almacén de la Mesta o un puticlub. Prácticamente no queda ningún resto visible ni reconocible de tal convento o bien, alternativa no descartable, el convento fue construido en el XVI por un adelantado del feísmo que se impondría en el XXI en todo el territorio español. En todo caso, dispone de las consabidas comodidades de todo hotel standard (y sin personalidad) actual: algo de diseño, música por todas partes (aunque a un volumen soportable) y, por supuesto, la joya de la moda de lo in para la clase media a la última: spa.

¿Como habremos podido vivir sin spa desde la caída del imperio romano hasta hoy? ¿Cómo perdimos la costumbre de las termas y el lavatorium durante tantos siglo? ¿Porque la recuperamos ahora que nos desertizamos? Seguro que esa ausencia explica nuestro retraso como pueblo desarrollado e industrializado. Igual que ya todo el mundo juega al paddle y no hay urbanización que se precie sin su pista (estoy convencido de que hay más jugadores de paddle dominguero que aficionados al futbol, por muy inimaginable que parezca) hoy la clase media se apunta a la moda del spa con compulsión de guarro histórico, convencidos de que Felipe II perdió el imperio por su escasa afición al baño.

Con la tontería del spa y tanta importancia dada al baño como actividad de ocio (y de pago, por supuesto) va el hotel y opta por no poner bañera en la habitación. Sólo ducha. Inteligente: así si quieres darte un baño pagas un extra por lo que antes estaba incluido. Precisamente el baño tranquilo en la habitación del hotel puede ser un placer mucho más agradable e individual que compartir una bañera un poco más grande con otras docenas de clientes vociferantes. Si, además, la ducha está tan mal diseñada, con media mampara a ras de suelo que provoca riadas e inundaciones y convierte el baño en una pista de patinaje, habremos de felicitar al hotel por haber conseguido unificar turismo cultural (convento rehabilitado) de salud (spa) y de riesgo (salida resbaladiza de la ducha) en un solo local.

En el lado positivo, buen servicio en recepción y un restaurante honesto, sin alharacas pero también sin excesos en los precios. Por el contrario la cafetería es insulsa e impersonal, mal atendida por una chica rusa que bastante tiene con intentar entender lo que se le pide y soportar a todos los clientes seguro que por un salario insuficiente (aquí la dirección del hotel también ahorra y prefiere mano de obra barata a mano de obra cualificada, con profesionales de la hostelería)

Pasemos a Peñafiel: pueblo interesante pero heterogéneo, que mezcla casas de nueva construcción con algunos restos de casas históricas en un conjunto urbano que, de haber sido más protegido, tendría algo más que ofrecer que la plaza del Coso. Junto a la consabida arquitectura religiosa a la que no pudimos dedicar todo el tiempo necesario, y los museos, el centro de atención se desvía al Castillo. Es ciertamente espectacular su visión desde cualquier punto de los alrededores. Una vez dentro, la monótona e insípida repetición magnetofónica que la guía hace de un par de folletos memorizados, resta todo interés a la visita que, en todo caso, complace a la masa, especialmente cuando pueden hacerse algunas fotos junto a un par de armaduras, que por su estado no deben de ser más antiguas que el actual estatuto de Castilla y León y probablemente han sido hechas en China (o Albacete, que al caso es lo mismo)

De Peñafiel salimos para intentar conocer otros pueblos de los alrededores y, sin quererlo, nos sale una pequeña ruta de los castillos: seguimos por Cuellar y Coca. Interesante Cuellar, que parece estar despertando al turismo pero todavía conserva zonas casi intactas o paradas en una foto de hace cuarenta años. De hecho, muchas casa interesantes empiezan a estar a puinto del derrumbe., Espero que, ahora que los desmanes urbanísticos están un poco más perseguidos y empieza a haber una cierta conciencia de conservación del patrimonio, consigan recuperar sin estropear lo que queda de hermoso en el pueblo. El castillo y la Muralla, junto al pequeño parque arqueológico son una sorpresa ya que carecíamos de información previa y resultan mucho más atractivos de lo esperado.

En todo caso, aquí y en Coca, prescindimos de las visitas al interior ya que solo existen visitas guiadas y son ya demasiadas las frustraciones que hemos soportado de estos presuntos guías en nuestras vidas. Solo en el norte hemos disfrutado de buenas guías: recuerdo especialmente la visita a Estella / Lizarra, así como Sangüesa u Olite: en general, Navarra parece cuidar especialmente su turismo buscando guías que realmente conocen su profesión y aman lo que enseñan.

03 abril 2007

Algo - Nada

"En el principio era la Nada. No había espacio. No había tiempo. No había ni energía. Pero había el principio cuántico, que afirma que debe haber incertidumbre, por lo que incluso la Nada se hizo inestable. Y las pequeñas partículas de Algo comenzaron a formarse."

Michio Kaku. Visiones. 1998

01 abril 2007

The Manhattan Transfer

Retomo a Manhattan Transfer. Supongo que a muchos les suena a rancio, pero a mí, después de algún tiempo sin oírlos, me generan una inmensa paz, alegría y el goce de disfrutar de un sonido limpio y hermoso .


Sus voces nos llevan a los cincuenta. A la América postbélica pero optimista, de un blanco y negro que empieza a sustituirse por el color en grandes producciones en cinemascope. Con viejos Buyck donde viajan traqueteando policías o gángsteres totalmente indistinguibles, siempre acompañados del detective ex-policía, divorciado y bebedor. Con trajes que empiezan a abandonar el entallado de los veinte y treinta para, poco a poco, ir mostrando que una época menos tendente al traje y las formas, va ganando terreno en una indumentaria más holgada e informal. Comienzan las camisas hawaianas a aparecer en algunas películas. Pero aún se mantiene, por lo general, una tendencia a que los protagonistas sean crueles pero elegantes. Imágenes de cine negro e historias de Jim Thompson, W. R. Burnett o Davis Goodies.

Pero también se adivina ya un nuevo mundo en el que aparecen todas las comodidades que hoy se han masificado. Creo que nada de lo que hoy consideramos imprescindible faltaba ya (los principales electrodomésticos, la televisión, por supuesto, el coche, ciertas actitudes...), pero se mantenía en una escala más humana. Se podían encontrar cosas ya casi desaparecidas: desde algunos rincones aún no machacados por el hombre, hasta una infancia más libre y espontánea.

Pero no sabría seguir explicando racionalmente porque me gustan los 40 y los 50, especialmente en su versión americana. Supongo que es una cuestión estética, de ambiente, heredada del placer extraño que transmite la pintura de Hopper y las películas de John Houston (o el fantástico Atraco Perfecto de Kubrick)

Manhattan Transfer recupera esa música como si fuera una última época clásica, bañándola con cierto estilo de los dorados veinte.

La última vez en que la forma podía ocultar el fondo, haciéndolo más soportable, antes de que las apariencias dejasen de engañar.

Ahora, ya todo es como se ve: cutre pero en color.

Menos mal que Manhattan Transfer, Harry Connick Jr. o Janis Siegel nos hacen recordar a Sinatra.

29 marzo 2007

Un regalo: un blog

Me parece fantástico este blog:

http://corazondebonobon.blogspot.com/


Como, probablemente, no lo conoceis, me apetece hoy convertirlo en regalo para los pocos que llegais hasta aquí.

22 marzo 2007

Inversión en vivienda frente a inversión en Bolsa

Inversión en vivienda frente a inversión en Bolsa

Según datos de la sociedad de tasación, desde diciembre de 1985 hasta diciembre de 2006, la evolución de precios de casas, bolsa e ipc ha sido:

IPC:                    237%

Vivienda:               257%

Bolsa (indice general): 1521%

En este periodo, la bolsa ha sufrido una caída importante durante la burbuja tecnológica (el índice general baja del 900,2 de dic 2000 a 661,9 en dic 2002) pero luego se recupera con fuerza. También hay bajadas más ligeras en el 92 y 94 (de 242 a 214 y de 322 a 285).

Las viviendas presentan datos muy positivos desde 1985 a 1990. Pero tiene una evolución dramática desde 1991 al 2000. En ese periodo se produce una estabilización o ligeras caídas que hacen que el precio medio evolucione desde 66800 en junio de 1991 a 67400 en diciembre de 2000. 10 años sin casi subida y con momentos de bajada sensible que alcanzan su cenit en diciembre de 1996  cuando la vivienda media se establece en 56000: una caída del 16%, más acusada si se compara en términos reales con la evolución del IPC que en el mismo periodo sube 58,5 puntos acumulados)

Es desde el año 2001 cuando se produce la famosa burbuja inmobiliaria que trae un crecimiento del 73% en el periodo que va desde diciembre de 2000  a diciembre de 2006, terminando los precios en un valor medio de 116000 euros frente a los iniciales 67400 de diciembre de 2000

En resumen: si en diciembre de 1985 hubieras invertido 10000€ en una casa, ésta costaría hoy 25700, dos veces y media más. Si se hubieran invertido en algún fondo referenciado al índice general de la bolsa, hoy tendríais 152.000€, 15 veces más (a pesar del estallido de la burbuja tecnológica en 2000).

La primera opción apenas supera la inflación sufrida (257% frente a 237% de IPC acumulado). La bolsa vence 6 veces al IPC.

Podéis buscar más información o confirmar los datos en:

http://web.st-tasacion.es/html/menu6.php

06 marzo 2007

Viaje relámpago a Roma

Extraña experiencia en Roma. A veces una inmersión intensiva puede generar una profunda sensación de integración. Mi primera experiencia aquí, nada más bajar del avión en Fiumicino, fue totalmente negativa: un aeropuerto viejo y gris; unos taxistas abordándote a la salida para que contrates un servicio de limusina; la parada de taxis apenas indicada, los taxistas jóvenes rapados con aros en las orejas y pinta de seguidores de Karadcik, conduciendo como locos a 160 por la autovía que une Fiumicino y Roma. Conducen por las isletas, no respetan ninguna norma pero, eso si, carácter latino obliga, intentan hacerse los simpáticos, narrando los monumentos que bordean el viaje y preguntan por Capello al saber que vengo de Madrid antes de clavarte 75€ por una carrera que los carteles del aeropuerto señalaban entorno a los 60.

Tras esta inmersión latina que casi me provoca el vómito, entro al rancio hotel Grand Plaza. Debió ser fantástico en plena belle époque. Un gran león de mármol inicia el pasamanos de la hermosa escalera. Pero en la habitación huele a polvo acumulado en sus moquetas y cortinones y a cañerías el viejo cuarto de baño, con radiadores tan historiados como la misma Roma.
Salgo a la ciudad y todo cambia.

Es espectacular, no por sus grandes monumentos sino por sus callejuelas, rincones, tiendas de antiguedades, de comida, sus tipos, sus guardias y carabineros... Sorprende el que sea tal y como su mejor estereotipo nos la ha transmitido.

Me doy un largo paseo y me recuerda en sus calles, empedrados, gentes, la vieja Lisboa que hoy sucumbe al imperio de Fnac, El Corte Inglés y Zara. Aquí también, por supuesto (Zara en la puerta mismo del hotel) pero muchas de sus pequeñas tiendas alcanzan un lujo exquisito encerradas en una esquina oscura de una via señalizada con estetica "imperial" (y aquí, imperio es César, no Bush)

Paseo y paseo con una sonrisa permanente ante la agradable sorpresa que asoma en cda cornisa, en cada esquina.
Asi como lo mas esperado muere ante la avalancha de turistas y masas (el Panteón, la plaza de España) una vidilla subterránea surge en cada pequeña tienda con artesanos trabajando, restauradores en su taller, pintores, trattorias... Tras los ventanales se adivinan cocinas de antaño, locales, de vida.
Los italianos, como me esperaba, repiten ( ¿o son el origen?) lo peor de los españoles (ruido, caos, desorden, anarquía, imperio del coche y la vespa...), con el problema además de que se les suman miles de españoles (porque se les oye en todas partes).

Pero, sin duda, Roma es una ciudad a la que he de volver con más tiempo. No para descubrir más cosas, (que también) sino para volver a disfrutar de esas pequeñas calles, tiendas, ventanas, rótulos, rincones... que rodean humildemente la impresionante herencia monumental.

04 marzo 2007

Banderas al viento

Mientras vuelo a Roma, acompañado de la luz del sol y la música de Serrat (Paraules de amor), una cerveza (para buscar el relax que 40 minutos de retraso y una caterva de vociferantes sevillanos me estan haciendo perder) leo un articulo que cuenta la rememoracion en Rivas, de la foto realizada por republicanos luchando en la batalla de Arganda frente a las tropas franquistas.
Me emociona este recuerdo de quienes han perdido una guerra en la que triunfó la barbarie frente a la legalidad, el progreso y el idealismo (por muchos problemas que pudiera haber habido en este bando, estoy convencido de su superioridad moral sobre el contrario, ahora que se lleva la equidistancia y el neutralismo).

Acompaña a la imagen la emoción de la derrota injusta. Aunque no me gusta la estética fácil del perdedor, aquí la cercanía no es cuestión de estética (siempre es mas fácil sentirse cerca del que pierde, porque la solidaridad con el perdedor tiene un componente de dominio: me solidarizo porque puedo, desde una posición de control; ante el triunfador solo cabe la concelebración o la envidia).

¡Qué lejos del aspecto pijo, facha, autosuficiente, lleno de odio, desprecio e irracionalidad de los ricachones de Serrano que el sábado acudían envueltos en la rojigualda a cantar el himno a la plaza de Colón!.

Cuando más hacía el esfuerzo cívico (republicano, en el sentido original de la palabra) por identificarme con esa bandera española y constitucional que nos debe de representar a todos en esta democracia compartida, otra vez la derechona se quiere apropiar de ella y del himno. Lo intentarán, hasta que consigan que volvamos a considerar como propio sólo el de Riego y como bandera la tricolor. Setenta años después, de nuevo exclusiones, banderas, enfrentamiento. Con la de cosas que se pueden disfrutar juntos, con la de cosas que hemos hecho juntos en los últimos 30 años por el país ¡qué puta manía de volver a buscar una excusa para la diferencia!.

25 febrero 2007

Entierros y aplausos (y Rajoy)

La costumbre de aplaudir en los entierros debe de tener su origen en las costumbres establecidas por esta sociedad de ocio y entretenimiento televisvo donde cualquier regidor exige el aplauso obediente del público asistente a cualquier programa estúpido, sea o no merecido, o aunque sea totalmente inconveniente tal aplauso.

Poco a poco la costumbre se extendió a todos los ámbitos hasta el punto de convertirse en tradición en los entierros. Creo, sin tener pruebas para ello, que empezó en los entierros de famosos (donde podría tener cierta justificación como continuación de los aplausos que, vivo, mereciera el muerto). Pero pronto se extendió a cualquier otro.

Y así llegamos a esta lamentable foto.


En ella, el tal Rajoy, un individuo que de no ser porque quiere llegar a ser presidente de este país resultaría patético, mantiene esa estúpida actitud y, como si se encontrase de clac de un teatro de variedades o como si estuviera asistiendo al reality show que escenificase su propia expulsión, se pone a aplaudir ante el paso del féretro de la soldado muerta. Creo que incluso su anterior (¿y actual?) patrón, el indigno Aznar, con su actitud de seriedad autoinfligida para aparentar la gravedad que su cerebro no alcanza, hubiera mantenido una actitud más circunspecta. Pero Rajoy es diferente. Esconde en sus silencios la nulidad de un pensamiento dirigido. Por eso, ante una situación como ésta se deja llevar por su carácter de público bienmandado y, ante el inexistente regidor, inicia el aplauso sabiendo que las cámaras están ahí.

Toda la dignidad que el momento y la fallecida merecen se pierde ante la indignidad de este pobre hombre que, pensando que no es suficiente para hacerle visible el respetuoso y triste silencio que guardan casi todos los demás asistentes (sólo otro aplaude: ¿su ayudante?) cree mejor ponerse en evidencia y atraer con su ruidosa manifestación las cámaras hacía él. Parece decir: “fijaos en mí: yo aplaudo; no solo estoy aquí sino que quiero que sepáis que estoy aquí; porque lo que importa soy yo, no la muerta”.

En su interior no parece haber tristeza. O, quizás, simplemente carezca de la sensibilidad y educación necesaria.

El campo: sucursal de la ciudad

Si queréis hoy disfrutar del silencio y la paz, olvidad “lo rural”. Quienes os recomienden pasar unos días de paz en un pequeño pueblo y en contacto con la naturaleza o no os quieren, o están sordos. No hay pequeño pueblo en España que no cuente hoy con unas cuantas urbanizaciones cercando los pocos montes que queden. Si es entorno a Madrid u otra gran capital, peor aún.

Os encontraréis con los macarras de pueblo en sus coches tuneados, con el vecino que descubre que la mejor hora para cortar la leña con su sierra mecánica es la primera de la mañana. También os encontraréis con este vecino y otros cien que no se resisten al encanto de una barbacoa al atardecer-anochecer-madrugada, con una buena ración de chunda-chunda acompañándola. Y con los perros de los vecinos (me refiero a sus animales), que se pondrán de acuerdo en darte un recital de aullidos a la hora en que empiezas a descansar de la barbacoa de sus dueños. Por supuesto, las motos de cross van ahora acompañadas de su evolución mutante: los quads. Y estos atronarán el campo, el pueblo y estoy seguro de que , si pueden irán a comulgar a la iglesia sin bajarse del quad (no lo veré aunque ocurra).

Hemos conseguido llenar los pueblos de todos los inconvenientes de la ciudad pensando que estábamos llevando a ellos las comodidades. Al final se han convertido en exposiciones de feísmo (lo peor de los arquitectos debe estar trabajando en estos pueblo) y además, dada la rapiña de suelo que sufre España, extendidas por todo el territorio sin lugar alguno para que la vista descanse.

24 febrero 2007

El ruido salta a las portadas

Varios artículos citas y problemas insisten en el asunto del ruido que nos acompaña cotidianamente hasta parecer que realmente fuese una preocupación habitual.

Tras la película “El silencio” (que quizás motiva el resto de citas), en la prensa aparece un artículo sobre vecinos con problemas de ruidos y asociaciones contra esta plaga en El Pais Semanal de hace unas semanas. Después, la prohibición del carnaval de Tenerife vuelve a llevar los problemas de ruido a portada (mientras unos energúmenos lo defienden haciendo referencia a la lucha antifranquista: como si luchar contra una dictadura o contra una ley que protege el descanso de los vecinos fuese comparable. Esto demuestra que la diferencia entre el revolucionario y el rebelde estriba en saber escoger las causas contra las que se lucha o en luchar contra todo sin causa).

Por último, la sentencia contra el ruido en zonas de Zaragoza, que obliga al ayuntamiento a indemnizar a los vecinos por las molestias causadas por los bares (la asociación promotora de la demanda había salido precisamente en el reportaje de EPS) vuelve a hacer evidente que este es un problema contínuo.

En la Ser, el evangelista Francino hace una buena obra y convoca un concurso de lugares ruidosos haciendo de nuevo relevante el problema a partir de un nuevo estudio que sitúa a España entre los más ruidosos países del mundo (que bien se nos da ser lo peor) Sin duda, en un mundo que degenera, la encuesta recién publicada que dice que España es el país más deseado como lugar de trabajo por los trabajadores occidentales solo puede ser indicador de que somos el paraíso de los curritos garrulos y de los hooligans de todo el orbe.

Sin embargo, este asalto a los medios no parece ir acompañado de soluciones y, ni siquiera de una tendencia positiva: el carnaval de Tenerife se celebra y acaba pareciendo que los vecinos antirruido son los intolerantes y que han de pedir perdón. Los ayuntamientos siguen permitiendo botellones, fiestas y grandes torres de sonido. Y hasta los músicos son cada vez más incapaces de controlar la música que emiten y les da igual una mala y ruidosa ecualización.

Ojalá todo este ruido momentáneo en la prensa sobre el molesto ruido sea preludio de que el problema se convierte en preocupación generalizada y de que se toman medidas en el asunto. Pero hay que ser escéptico. Cuando hasta un melómano como Gallardón se convierte en alcalde ruidoso e, incapaz de hacer algo por el silencio, degenera en cómplice de los ruidos, es que jamás conseguiremos extirpar este cáncer.

28 enero 2007

El Gran Silencio. Silencio curil

Me gustaría creer que la demanda de silencio empieza a ponerse de moda. Igual que el regetón (o ragetón o como demonios se llame) o los malditos bongos y sus incansables percuteros llegan a ser un símbolo, una marca, de masas sociales, ¿porqué no convertir el silencio en algo “in”, “fashion”, “cool”? La verdad es que ya sólo esas palabras me provocan urticaria. Pero sí creo que estaría bien que se pusiese de moda.

La película “El gran silencio” de Philip Groening, ha tenido un notable pequeño éxito dentro de su marginalidad. No la he visto (oírla era imposible :-) ).



Una película sin una sola palabra, sin chistes malos en el momento de la muerte, sin explosiones, persecuciones, tiros, música, banda sonora… puede ser un buen síntoma. Sin embargo, me temo que el éxito proviene tan solo de ser un producto único que se ha encontrado un nicho pequeño y virgen. Y aún así, un nicho en el que se mezclaban amantes del silencio y neoespirituales conservadores y católicos atraídos por la vida monacal mostrada. Pues lo que faltaba, que el silencio se acabe vinculando a formas pseudoreligiosas para rematar su ya escaso prestigio. Que acabe sirviendo para el proselitismo religioso en lugar de para la educación en los valores de respeto y civismo que deberían estarle asociados. De esta no lo ponemos de moda. No para mí. Prefiero otra ruidosa persecución de coches en San Francisco (con Steve McQueen al volante, por supuesto).