07 enero 2008

Turismo de Silencio

Recientemente he visto una oferta que asocia silencio y vacaciones. Un par de libros recomiendan hoteles para disfrutar del silencio. Una serie de hoteles con los consabidos spa (parece que no es posible relajarse si no es mojado) que ofrecen un entorno de tranquilidad y silencio como atractivo especial. Son dos publicaciones de Salvat: Turismo del silencio: Balnearios y spa, y Turismo del silencio: Hoteles.

Parece que el exceso de ruido va trayendo consigo la oferta complementaria de silencio, ya ahora como oferta de mercado: la paz y el sosiego de convierten, como bien escaso, en un reclamo importante de consumo.

Ya he dicho en otras ocasiones que el verdadero lujo actual es el silencio. Y la posibilidad de elegir un entorno silencioso la verdadera muestra de la capacidad económica de las peersonas: hoy solo los muy ricos pueden elegir el lujo del silencio siempre y cualquier momento que lo deseen.

Para los demás, empieza a haber una oferta que, por otro lado, nos muestra la amarga realidad de que ni siquiera un deseo en apariencia tan sencillo y austero como un entorno de silencio escapa al mercantilismo de esta sociedad, en al que todo lo deseado tiene un precio.

En todo caso, estoy deseando comprobar la calidad de estas guías y rec

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